Casandro y la Pulidora from River Side
Casandro, 24, es el papichulo de Las Caobas. Sus padres decidieron ponerle así, porque son fervientes fanáticos de los premios que llevan dicho nombre en femenino. Es pendenciero y mujeriego y lo será hasta que muera. Siempre anda con dos limones en su vehículo, porque come muchos pecaos en su barrio. Cansado de las mismas mujeres repasadas, está en busca de una nueva aventura, para satisfacer su ego narcisista de Casanova.
Jhonaica, 21, es una jevita “O sea” de Alma Rosa II, interesada y pulidora. De contextura huesuda, con curvas limitadas, pero con personalidad explosiva, la cual le ha dado muchos éxitos, pero también muchos fracasos.
El destino se hizo cargo de juntarlos. Se conocieron en un concierto de Omega, en la discoteca Platinum, cuando asistieron al cumpleaños de una amiga en común. Casandro la miraba con ojos de enfermo sexual y ella con una mirada pícara y seductora, como de felina ofendida. Él se acercó y la invitó a bailar. Hablaban mientras lo hacían, el ritmo, las vueltas y el sudor fueron decisivos para que la química fuera inmediata. Luego de pasar la mayor parte de la noche juntos, intercambiaron teléfonos y un apasionado beso de combate de lenguas, como si fueran novios de 16 años.
Ella es amante de la vida nocturna, del merengue de calle y la bachata. Sus lugares más frecuentados son “Momentos que no se olvidan” en la zona Colonial y “O’Side” en la San Vicente de Paul. Él en cambio, es un apasionado explorador de cabañas, con especialidad en Manoguayabo y la Manresa. Sus favoritas son las que tienen disco-luces y música digital.
Antes de hacer el amor por primera vez con una muchacha, Casandro recuerda con emotiva nostalgia su noche de estreno, fue con Minerva, la señora del servicio de su casa. Minerva desde pequeño lo bañaba, lo cambiaba y jugaba con él el juego del “palito juguetón”. Minerva dejó de trabajar en su casa cuando el tenia 17 años, pero ya lo había convertido en un pillo sexual, adicto del coco mordan y al sexo salvaje.
Luego de mes y medio saliendo con Jhonaica, Casandro se dio cuenta de la precariedad monetaria. Jhonaica se la luce en la disco, pidiendo unos traguitos “de couleurs” con nombres en ingles, que Casandro no entiende, como “Cosmopolitan”, “Sex on the beach” and “Blue Long Island Ice Tea”. Cuando van a algún restaurant solo pide mariscos y carnes importadas, de postre Pecan Pie ó Browni “a la mode”. Casandro estaba dispuesto a aguantar un par de semanas más, pero solo si Jhonaica se decidía a ir al negocio del chino de Manoguayabo, donde Casandro tiene un pase de “pague 2 horas y quedese 4” de lunes a jueves.
Pasaron las dos semanas y Casandro no veía progreso sexual ni respiro monetario. En el colmado no le fiaban más, su tarjeta de crédito estaba hasta el limite, no tenia para echarle gasolina al carro y su tío el prestamista no quería verlo ni en pintura.
Luego de echar dos manos de dominó en el colmado, donde perdió la apuesta de dos comparones de Brugal, Casandro recordó el consejo de su difunto abuelo: Ante una situación desesperada, medidas desesperadas y puso en marcha su plan para recuperar su orgullo y su nivel económico.
Casandro llamó a Jhonaica, quedaron en juntarse. La pasó a buscar a su casa en su flamante Mercury Sable 91, Station Wagon, y se dirigieron a un popular Restaurant and Lounge en la Playa de Boca Chica. Como de costumbre, ella comenzó con uno de sus traguitos de colores y el pidió lo mismo. De entrada, Casandro pidió muelas de centollo. Luego le dijo al mozo que se acercara y le dijo unas cuantas cosas en secreto. Cinco minutos más tarde, se apareció el mozo con una botella de vino blanco Marqués del Riscal Limousin 2007.
Para cenar, Jhonaika eligió camarones Black Tiger A la Thay y el Langosta Thermidor y de postre, ella pidió Pie de Dátiles y Nueces. Casandro desistió del postre y se disculpó para ir al baño un momento. Luego del suculento Pie y 20 minutos de esperar a Casandro, el mozo llevó la cuenta a la mesa, pero Casandro no aparecía. Jhonaica muy preocupada, mandó al mozo al baño, a ver si le había caído mal algún alimento, pero este le respondió que él había ido al parqueo a guardar unos platos que Casandro pidió para llevar.
Al abrir la cuenta, Jhonaica leyó un mensaje dejado por Casandro que decía:
- Amor, mejor que digan de aquí huyó que digan aquí pagó. Atentamente El Debaratao -.
Eran las 11:18 de la noche, miércoles de un caliente verano...
Pedro shut down
Hace 13 años

1 comentario:
Barbaro ese chin de que casandro anda siempre con par de limones me recuerda a un amigo por ahi, claro me debes esos creditos, sigue escribiedo que aqui cuentas con un Lector.
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