viernes, 26 de septiembre de 2008

Casandro y las alucinaciones en el Lejano Oriente

Casandro y las alucinaciones en el Lejano Oriente

Mas tarde en Schizo…

En la oscuridad de un rincón, bailaban sin parar, Casandro y Dulce, como si estuvieran en el cielo posando sus pies sobre una nube de algodón dulce. Entre tanto bienestar, juerga y placer mental, Casandro sintió una extraña fuerza que lo alejaba de ella, él, desesperado le gritaba, no quería que lo apartaran de ella, extendía y agitaba sus brazos, tratando de llegar a ella, pero esa fuerza lo alejaba más y más.

-Casandro larguémonos ya- decía una extraña voz en su cabeza, que a la vez le agitaba todo su cuerpo.
-Casandro, deja el chiqui show que estas muy grande-
-Casandro-
-CASANDRO!-

Fue ahí cuando reaccionó. Abrió los ojos como picado por una avispa y se dió cuenta que la china Dulce no estaba ahí. Se había ido una hora antes, dejándole su numero de teléfono anotado en su pañuelo, quedándose sumamente emocionado, tan emocionado que se había bebido dos copas de vino, una cerveza y un shot de tequila, dejándolo con un pedo tan grande que se puso a bailar solo, creyendo que todavía estaba con ella. Gastó el dinero de la gasolina de la semana y el pago de la doña que plancha en su casa.

-¡Loco.. explícame el maldito show que acabas de dar.. tienes que estar drogado mínimo!, que vaina fue que te dio la china esa!? ¿Opio? ¡Esa tipa seguro tiene una plantación de adormidera en su casa!- Le gritaba Rodrigo mientras lo sacaban de la discoteca.


-¡Si viejo, eso no se hace, te subiste en el bar a bailar “el baile de la mariposa”, lo peor es que te lo sabes mejor que los integrantes de Yarumba!- Dijo El Yofre, mientras bajaban por las escaleras.


A lo que Casandro les respondió -Y eso que no me han visto bailando la macarena combinado con el sun sun de la carabela-.

Casandro aturdido por el alcohol, el enamoramiento y el sueño, solo piensa en su chinita y hasta visualiza como sería su familia con ella, tres hijos, dos chinitos y una chinita, correteando por Las Caobas, ellos con dos negocios, Pica Pollo Honey Dulce, administrado por ella y Hotel Casa-Dos, administrado por él, con la ayuda de su suegro. Se pasarían todo el día comiendo arroz y pato a la cantonesa y los fines de semana visitarían la familia de Dulce en el barrio chino de la Duarte.

De vuelta en la realidad y en menos de cinco segundos ha pasado lo siguiente: Casandro pisa en falso uno de los escalones y ahí fue cuando cayó…PLOF, como Condorito, rodando por todos y cada uno de los peldaños, llevándose de por medio al muchachito que vende las flores y terminando en el parqueo.

Casandro se partió la frente, 2 dientes, los labios, un brazo y tenía los dos tobillos torcidos. Kike fue el primero en llegar adonde estaba, pero no se atrevía a moverlo y mucho menos a pararlo, fue cuando a El Yofre se le ocurrió llevarlo para el Darío Contreras, donde El Yofre tiene un primo que está haciendo la residencia médica.

Lo llevaron por emergencias, donde vieron 4 doctores afuera jugando dominó y un guachimán alumbrándole la mesa con un foquito, mientras esperaban que llegara la luz. A las dos horas, como a eso de las tres de la maña, llegó la luz y pudieron atender a Casandro. Cuando salió de emergencias parecía una momia, vendado por todas partes, le pusieron vendajes hasta en el brazo que no se había hecho nada. Lo llevaban cargado dos morenos y lo depositaron en una habitación grandísima, donde estaba todo el que había pasado por emergencias esa noche. Estaban ahí una mujer en bata, rolos y redecillas, con un dolor de barriga y un hedor violento, producto de una fritura, un mondongo y una batida de lechoza, que la habían puesto directa desde el medio día, un viejito tosiendo muchísimo y fumando cachimbo, un hombre llorando, con su miembro quebrado y enyesado, fruto de una posición sexual poco común con una gordita, un carajito que vomitaba una cosa morada y un sinnúmero de personas quejándose. Al ver esto, los amigos de Casandro salieron de la habitación sigilosamente y El Yofre, que fue el ultimo en salir, le hizo seña de que lo recogerían en la mañana. Kike le notificó a la madre de Casandro lo que había sucedido y ésta muy preocupada no pegó un ojo en toda la noche.

Al otro día, a Casandro fueron a buscarlo al Darío su madre, El Yofre, Rodrigo, la abuela de Casandro, que le llevó una sopa, su tía la santera de Hato Nuevo, que le llevó un resguardo para protegerlo de todo mal y Yanilca, una muchachita bien fea del barrio que siempre ha estado enamorada de él. Le entregaron a Casandro, como si fuera un paquete, alegando que necesitaban la cama para otras personas con traumas más severos. Yanilca lo acompaño en el vehículo de El Yofre en la parte de atrás, aprovechándose de vez en cuando, pasándole la mano por la entrepierna y dándole besitos en la frente, mientras él dormía.

Durante dos semana, Casandro se la pasó en su hogar de Las Caobas, recuperándose con la ayuda de su madre y de Yanilca, a la cual comenzó a tenerle cierto afecto. Ella le daba papilla y puré de mapuei, en la noche, cuando llegaba del liceo y le llevaba turcos de guayaba que compraba en el colmadito de la cubana. Fue tanta la confianza y lo que llegaron a compartir, que Yanilca hasta invitó a Casandro a la reunión anual de su familia, los López de la Vega, a lo cual Casandro accedió de inmediato, como forma de agradecimiento.

Recuperado en un 80% y dispuesto a retomar la cotidianidad de su vida, Casandro encendió su teléfono celular por primera vez desde el día de accidente, tendiendo 18 mensajes de sus amigos, amigas y ex-novias, deseándole pronta recuperación y 27 llamadas perdidas, aunque las que más le llamaron la atención fueron dos de la china Dulce, que nunca se dio por enterada de lo que le había pasado y la otra, muy inesperada de la mujer que quizás mas lo odiaba…Jhonaica.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Cambio de planes

Como se han podido dar cuenta, no he publicado nada de "El master de Madrid", la novela que escribí mientras estaba en España. En cambio he creado una nueva historia, más actualizada y adaptada a nuestras vidas. Es la historia de Casandro, un joven de Las Caobas que suele ligar con mujeres de todo tipo.

Estoy abierto a todos los aportes que puedan proporcionarme, para enriquecer esta historia y sea más atractiva y emocionante.

Primero publiqué Casandro y la Pulidora from River Side y luego Casandro y los muchachos del pitoleo.

Veamos que otras cosas le depara el futuro al joven Casandro.

Casandro y los muchachos del pitoleo

Eran las 11:18 de la noche, miércoles de un caliente verano...

Casandro paseaba en su coche por la Isabel Aguiar, cuando se escucha “La Culebra de Tulile”, el nuevo ringtone de su celular. Al otro lado del teléfono nada más y nada menos que El Yofre, su amigo, casi hermano, con quien comparte desde los 7 años. Se pusieron de acuerdo para ir al “miércoles universitario” en Schizo, porque esa noche le tocaba organizar la fiesta en la discoteca a Tomás Nicolás, el que tiene “más papeletas” del grupo. Tomás Nicolás, es un muchacho bien parecido, con facilidades para socializar y para los negocios. Tomás estudió en el San Juan Bautista, pero lo botaron en segundo de bachillerato, por un lío con su profesor de historia y economía, el señor Paniagua, cuando lo agarró robándose los exámenes del mes. Pasó un año en el Pedagógico, en donde no le renovaron la inscripción para el cuarto de bachillerato. Terminó sus estudios en el centro de enseñanza El Buen Pastor. El papá de Tomás, posee transparentes negocios en Baní, como son un restaurant de comida colombiana y una empresa de paseos en lanchas para turistas, tiene también una ambulancia en la comunidad de Paya, la cual da servicios hasta Elías Piña, de ahí su bonanza económica y la falta de interés por los estudios de su hijo.

Casandro le dijo al El Yofre que le diera 40 minutos en lo que iba a su casa a bañarse y a ponerse su pinta caché matadora de la noche, camisa morada con espermatozoides estampados, pantalones color mostaza y correa y zapatos blancos, punta de pica hielo.

Después de bañarse y cambiarse, Casandro esparció colonia Bien Etre por su cara y salió de su casa decidido a ligar esa noche. Encendió su flamante Mercury, puso un casette de Canita Mix y se dirigió a casa de El Yofre, donde esperaban también a Kike y a Rodrigo, sus amigos del jangueo y el pitoleo. Cuando llegaron a Schizo, veian como se devolvían de la puerta de la disco unos muchachos del barrio. Llegaron a la entrada y el portero De la Paz, los miró de arriba abajo. Muy calmado les dijo -cédula caballeros- y comprobó que eran mayor de edad. Como les vió pinta de que no iban a consumir ni un centavo, les dijo que no podía dejarlos entrar porque era una fiesta privada. Tremendo problema, ¿Qué dirán las nenas cuando los vean haciendo yuca en la puerta?. Seguían tratando de convencer a De la Paz que los dejara entrar, porque ellos conocen al dueño de la fiesta. Después de 10 minutos parados en la entrada, (parecían los muñecos que vendían en la Lincoln con 27), lograron divisar adentro a Tomás Nicolás.

El Yofre, que es el más freco y agentao de todos (y el más chiquito), se guilló con unas mujeres que iban entrando. Cuando De la Paz se dio cuenta, mandó inmediatamente a su ayudante a sacarlo, pero ya El Yofre estaba cerca de Tomás Nicolás. El ayudante llegó donde estaban y le dijo a El Yofre que lo acompañara a la salida, a lo que El Yofre le dijo que el era un freco y que no se atreviera a ponerle la mano arriba. El Yofre le dijo a Tomás que lo que habían hecho afuera con él y sus amigos esos maleantes era una injusticia, un acto racista, clasista y socialista. Tomás, furioso, le llamó la atención al ayudante y lo relevó del puesto, mandándolo a cuidar los carros en el parqueo. Tomás salió y le dijo a De la Paz que dejara entrar a los muchachos.

Ya adentro, entre la oscuridad, las lucecitas de colores, la música estridente y el humo de la discoteca, Rodrigo y Casandro se estacionaron en el borde de la pista, cada uno con su trago de White Label, el cual les tiene que durar la noche entera (solo le echan hielo cuando el whisky baja de la mitad del vaso) buscando cuidadosamente la prospecta indicada para morder el anzuelo y caer en la trampa. Casandro no le perdía la vista a un grupo de mujeres que bailaban en la pista, haciendo una ronda. La que más le llamaba la atención era una chinita que se movía más que la licuadora de Eddy Herrera. Casandro esperó que se esparciera la ronda y se dirigió sin vacilar a ella, la saludó como todo un caballero, le dijo que se llamaba Casandro y que quería bailar con ella, a lo cual accedió.

Le preguntó su nombre y le dijo que se llamaba Dulce. Casandro suspiró y en su cabeza pensó – ¡Que linda la china Dulce!-.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Casandro y la Pulidora from River Side

Casandro y la Pulidora from River Side

Casandro, 24, es el papichulo de Las Caobas. Sus padres decidieron ponerle así, porque son fervientes fanáticos de los premios que llevan dicho nombre en femenino. Es pendenciero y mujeriego y lo será hasta que muera. Siempre anda con dos limones en su vehículo, porque come muchos pecaos en su barrio. Cansado de las mismas mujeres repasadas, está en busca de una nueva aventura, para satisfacer su ego narcisista de Casanova.

Jhonaica, 21, es una jevita “O sea” de Alma Rosa II, interesada y pulidora. De contextura huesuda, con curvas limitadas, pero con personalidad explosiva, la cual le ha dado muchos éxitos, pero también muchos fracasos.

El destino se hizo cargo de juntarlos. Se conocieron en un concierto de Omega, en la discoteca Platinum, cuando asistieron al cumpleaños de una amiga en común. Casandro la miraba con ojos de enfermo sexual y ella con una mirada pícara y seductora, como de felina ofendida. Él se acercó y la invitó a bailar. Hablaban mientras lo hacían, el ritmo, las vueltas y el sudor fueron decisivos para que la química fuera inmediata. Luego de pasar la mayor parte de la noche juntos, intercambiaron teléfonos y un apasionado beso de combate de lenguas, como si fueran novios de 16 años.

Ella es amante de la vida nocturna, del merengue de calle y la bachata. Sus lugares más frecuentados son “Momentos que no se olvidan” en la zona Colonial y “O’Side” en la San Vicente de Paul. Él en cambio, es un apasionado explorador de cabañas, con especialidad en Manoguayabo y la Manresa. Sus favoritas son las que tienen disco-luces y música digital.

Antes de hacer el amor por primera vez con una muchacha, Casandro recuerda con emotiva nostalgia su noche de estreno, fue con Minerva, la señora del servicio de su casa. Minerva desde pequeño lo bañaba, lo cambiaba y jugaba con él el juego del “palito juguetón”. Minerva dejó de trabajar en su casa cuando el tenia 17 años, pero ya lo había convertido en un pillo sexual, adicto del coco mordan y al sexo salvaje.

Luego de mes y medio saliendo con Jhonaica, Casandro se dio cuenta de la precariedad monetaria. Jhonaica se la luce en la disco, pidiendo unos traguitos “de couleurs” con nombres en ingles, que Casandro no entiende, como “Cosmopolitan”, “Sex on the beach” and “Blue Long Island Ice Tea”. Cuando van a algún restaurant solo pide mariscos y carnes importadas, de postre Pecan Pie ó Browni “a la mode”. Casandro estaba dispuesto a aguantar un par de semanas más, pero solo si Jhonaica se decidía a ir al negocio del chino de Manoguayabo, donde Casandro tiene un pase de “pague 2 horas y quedese 4” de lunes a jueves.

Pasaron las dos semanas y Casandro no veía progreso sexual ni respiro monetario. En el colmado no le fiaban más, su tarjeta de crédito estaba hasta el limite, no tenia para echarle gasolina al carro y su tío el prestamista no quería verlo ni en pintura.

Luego de echar dos manos de dominó en el colmado, donde perdió la apuesta de dos comparones de Brugal, Casandro recordó el consejo de su difunto abuelo: Ante una situación desesperada, medidas desesperadas y puso en marcha su plan para recuperar su orgullo y su nivel económico.

Casandro llamó a Jhonaica, quedaron en juntarse. La pasó a buscar a su casa en su flamante Mercury Sable 91, Station Wagon, y se dirigieron a un popular Restaurant and Lounge en la Playa de Boca Chica. Como de costumbre, ella comenzó con uno de sus traguitos de colores y el pidió lo mismo. De entrada, Casandro pidió muelas de centollo. Luego le dijo al mozo que se acercara y le dijo unas cuantas cosas en secreto. Cinco minutos más tarde, se apareció el mozo con una botella de vino blanco Marqués del Riscal Limousin 2007.

Para cenar, Jhonaika eligió camarones Black Tiger A la Thay y el Langosta Thermidor y de postre, ella pidió Pie de Dátiles y Nueces. Casandro desistió del postre y se disculpó para ir al baño un momento. Luego del suculento Pie y 20 minutos de esperar a Casandro, el mozo llevó la cuenta a la mesa, pero Casandro no aparecía. Jhonaica muy preocupada, mandó al mozo al baño, a ver si le había caído mal algún alimento, pero este le respondió que él había ido al parqueo a guardar unos platos que Casandro pidió para llevar.

Al abrir la cuenta, Jhonaica leyó un mensaje dejado por Casandro que decía:

- Amor, mejor que digan de aquí huyó que digan aquí pagó. Atentamente El Debaratao -.

Eran las 11:18 de la noche, miércoles de un caliente verano...