jueves, 27 de noviembre de 2008

Casandro y El Extraño Cambio por un Futuro Mejor

Casandro decidió apartarse de la China Dulce y de Yanilca, hasta que se enfriaran las cosas. Más bien abandonó todo su proyecto de intelectual de casanova, por temor al fracaso. Se conformó con la soledad, esperando que fuera momentánea. Se la pasaba entre ojitos llorosos, pañuelo en mano para sacudirse la nariz y ron barato cara de gato. La única persona que lo asediaba constantemente era Jhonaica, pero él no le tomaba las llamadas, ya no. Entendió que Jhonaica no era más que una persona que iba a aprovecharse de su nobleza. La ultima vez que hablaron quedaron en juntarse un día, fue su ultima cita, a la cual no fueron ninguno de los dos, ella por miedo a que él no fuera y él por miedo de que ella si fuera. Un capítulo menos en su vida, alguien por quien no preocuparse más, eso esperaba él.

Casandro pasaba por momentos difíciles en su vida, de pronto se vio solo. Su madre había partido a Nueva York y sus amigos estaban más ocupados que nunca. También le atormentaba el hecho de haber sido abandonado por la mujer que amaba y rechazado por un “resuelve” seguro. En estos momentos de infinita tristeza, Casandro decidió poner en orden su vida, buscaba paz interior y algún motivo para cambiar su soledad por alegría. Recordó aquel libro que le regaló el padre de El Yofre, libro que cunado había leído y que tenía guardado en un baúl. Cuando se lo regaló, el padre de El Yofre le dijo que lo leyera solo cuando se sintiera agobiado o derrotado, que este libro lo iba a levantar de su agonía. Esta valiosa obra es llamado el Fen-Chuipi!. Esto no es más que una doctrina dominicana, basada en darle poca importancia a lo que haga o piense el prójimo, con el fin del bienestar personal de quien lo practica. Llevaba este estilo de vida al pié de la letra, respondiendo con un chuipi cada vez que alguien le echaba un boche o lo mandaban a hacer algo que no quería. El Fen-Chuipi lo llevó también a dedicar momentos en el día a la relajación corporal y mental. Dejaba para mañana las cosas que podían esperar y no se preocupaba por ayudar a nadie, con el fin de mantener su calma y no estresarse.

Su hogar estaba ahora inundado de incienso, velas aromáticas y una extraña música ambiental, con sonidos de la naturaleza, que molestaba a sus vecinos cada vez que se escuchaba el sonido de los delfines golpeando las olas o las focas pidiendo pescado en un acuario. Casandro comenzó también a preparar su cuerpo, haciendo ejercicios de pilates, con el entrenador Juliao y practicaba yoga por la noche, en la Asociación Dominico-Hindú Jalebi Punjap del popular sector La Venta. Esta nueva vida lo llevó a experimentar cosas nuevas, dejar a un lado las aventuras, nada de sexo con extrañas mujeres, bebidas alcoholizantes, ni lugares sombríos y de malas noches con olores vomitivos.

Su progreso como persona en la sociedad fue impresionante, además de organizar sus pensamientos y sus metas, la mente de Casandro estaba ansiosa por cultura intelectual y general. Esa falta de cultura e inteligencia que se ponía de manifiesto en ocasiones que le hacían pasar vergüenza y desconcierto por sí mismo.

Unos años atrás salía con una chica llamada Ariette, amante de los aerófonos o instrumentos de viento. Esta chica nació en el seno de una familia de destacados artistas de la flauta y el clarinete y de habilidades manuales majestuosas. Aunque se llevaban bien como pareja, la diferencia de gustos y costumbres no los dejaba disfrutar de su relación como a toda paeja feliz. Si ella se antojaba de carpaccio de hongos portobello, él le ofrecía maíz sancochado de los que venden en triciclo y empanadas kativia sazonadas con polvo de la calle y humo de los carros. Aparte de sus precariedades economicas, Casandro no conocía los complicados platos de los cuales Ariette se antojaba. Si ella quería oir al tenor Carreras, el quería escuchar a Omega. Esta prometedora relación rápidamente se fue al fondo del abismo rocalloso, básicamente la noche que ella lo invitó a un concierto de la Orquesta Sinfónica en el Teatro Nacional y él en cambio la llevó a ver a Hector “El Bambino” en el Coliseo de Gallos Teo Cruz, donde uno de los seguridad era amigo de él y lo entró por “atrá” para después sentarse en las escaleras del domo techado. Lo que más incomodó a Ariette fueron sus pantalones blancos, los cuales solo sirvieron para desempolvar mesas y portarretratos.

Preocupado por esta y otras derrotas sociales e impulsado por el poder del Fen-Chuipi, Casandro se refugió en la lectura y la escritura. El yoga y los pilates, lo habían ayudado a concentrarse más en su vida, a tomar las cosas con calma, pero necesitaba algún pasatiempo que lo llenara de satisfacción. Comenzó con la lectura, escogió al autor Carlos Cuauhtémoc Sánchez, cuyo libro “Juventud en Extásis” le abrió su mente hacia los valores morales y el respeto por las damas en estado de virginidad. Ahora Casandro dedicaba tiempo para leer la página del Dr. Ruebens y la revista Rexpuestas.

Así que ahora todo lo que suponía lectura constructiva lo devoraba sin pensarlo dos veces. Desempolvando viejas tarjetas y cartas de antiguas novias e inspirado por la lectura que llenaba de bonitas frases su cabeza, Casandro decidió dar sus primeros pasos hacia la lírica romántica, con el fin de conquistar nuevas promesas y olvidar a Dulce y en menor proporción a Yanilca, de la cual no estaba enamorado, pero todavía sentía una sensación de angustia, pena y derrota.

De ahora en adelante, Casandro llevaba siempre consigo mascota en mano y lapicero de cuatro tintas, anotando todo lo que le venía a la cabeza, copiando frases que veía en las puertas de los baños públicos, en la calle, frases de películas, todo lo que le pareciera apropiado para la conquista de las féminas y para el enriquecimiento personal de su psiquis romántica y pasional.

Sentía fuertes emociones por su nuevo pasatiempo, desde la rabia hasta la excitación. Pero nunca podía estar en un lugar tranquilo, solo, donde poder dejar fluir el manantial de sus deseos y de su extenso amor reprimido.

Frustrado por las constantes interrupciones y agobiado por el teléfono y los tigueritos del barrio, decidió alejarse del bullicio, la rutina y de los cotidianos oficios que lo esperaban día tras día. Fue cuando le surgió la idea de emprender un viaje que lo llevara a un lugar donde concentrarse y donde poder desbordar todo el sentimiento, amor, pasión, amarguras y tristezas que llenaban todo su ser. Luego de considerar Maimón y Manabao, el lugar escogido fue Puerto Plata, por la proximidad de la playa y porque conocía allí a una prima, a la cual solo llamaría para casos de emergencia. Casandro ha reservado en esta ciudad, una habitación frente al malecón.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Que duro es ser Escogidista

Que duro es ser Escogidista

“Este es el año rojo” es la frase que a partir de septiembre oímos todos los años de la boca de mis amigos los escogidistas. Desde 1992, los Leones del Escogido, el equipo que nació para ganarle a los invencibles, gloriosos y ahora monumentales Tigres del Licey, no gana un campeonato en nuestra pelota invernal.

Todos los años es una teoría nueva, que el manager es malo, que vendieron el juego, que no tienen picheo, que Daniel Aquino es un fucú, hasta el pobre Anthony Chavez (cerrador estelar del Escogido por un año) tiene culpa de la malaria roja. Y no es que sean tan malos, es Escogido ha llegado varias veces a las finales, para al final ser despachados por Águilas y Tigres.

Algo interesante es que cada vez que el Escogido sale de un jugador que estaba “acabado o incomodo” se va a otro equipo a repartir palos o a dar cátedras de picheo, ejemplos son Domingo Martínez, Fernando Tatis, José Guillén, José Lima y Rafael Fulcar. Otro caso es los refuerzos que vienen con los rojos, comienzan quemando la liga, pero cuando llega la navidad, se van a cenar con su familia en E.E.U.U. y más nunca los vemos.

Hay que reconocer la calidad de los veteranos de los Leones, jugadores como Wilson Betemit, Neifi Perez, Freddy Guzman, Enrique Wilson y Miguel Olivo, queridos y adorados por la fanaticada de los competidores del Escogido, por su entrega y dedicación para que los Leones sigan con su racha perdedora.

La nueva modalidad del escogidista asistir al estadio es en pareja, siempre van acompañados de un amigo liceista, quien literalmente le ruega a su amigo escarlata, para que vaya al play.

Lo único que les importa ya a los escogidista es el famoso y para ellos de suma importancia City Champ, el consuelo de no poder pasar de la Serie Regular.

Si reflexionamos un poco, quizás lo único malo que tiene el Escogido son los fanáticos, que exigen y piden año tras año un campeonato, sabiendo que la suerte ya no está de su lado.

Una cosa si es verdad: Este es el año rojo, ganaron los Phillies.

Para los escogidistas, que son mis amigos, les ofrezco una nueva selección de camisetas para que vayan al play a apoyar a Los Leones del Escogido, orgullo capitaleño. Las mismas pueden ser adquiridas comunicándose conmigo, con Julito Sang (el chino que enchula tu vehículo) o con el más ferviente y entregado fanático del Escogido Víctor “El León que más ruge” Richards.