jueves, 27 de noviembre de 2008

Casandro y El Extraño Cambio por un Futuro Mejor

Casandro decidió apartarse de la China Dulce y de Yanilca, hasta que se enfriaran las cosas. Más bien abandonó todo su proyecto de intelectual de casanova, por temor al fracaso. Se conformó con la soledad, esperando que fuera momentánea. Se la pasaba entre ojitos llorosos, pañuelo en mano para sacudirse la nariz y ron barato cara de gato. La única persona que lo asediaba constantemente era Jhonaica, pero él no le tomaba las llamadas, ya no. Entendió que Jhonaica no era más que una persona que iba a aprovecharse de su nobleza. La ultima vez que hablaron quedaron en juntarse un día, fue su ultima cita, a la cual no fueron ninguno de los dos, ella por miedo a que él no fuera y él por miedo de que ella si fuera. Un capítulo menos en su vida, alguien por quien no preocuparse más, eso esperaba él.

Casandro pasaba por momentos difíciles en su vida, de pronto se vio solo. Su madre había partido a Nueva York y sus amigos estaban más ocupados que nunca. También le atormentaba el hecho de haber sido abandonado por la mujer que amaba y rechazado por un “resuelve” seguro. En estos momentos de infinita tristeza, Casandro decidió poner en orden su vida, buscaba paz interior y algún motivo para cambiar su soledad por alegría. Recordó aquel libro que le regaló el padre de El Yofre, libro que cunado había leído y que tenía guardado en un baúl. Cuando se lo regaló, el padre de El Yofre le dijo que lo leyera solo cuando se sintiera agobiado o derrotado, que este libro lo iba a levantar de su agonía. Esta valiosa obra es llamado el Fen-Chuipi!. Esto no es más que una doctrina dominicana, basada en darle poca importancia a lo que haga o piense el prójimo, con el fin del bienestar personal de quien lo practica. Llevaba este estilo de vida al pié de la letra, respondiendo con un chuipi cada vez que alguien le echaba un boche o lo mandaban a hacer algo que no quería. El Fen-Chuipi lo llevó también a dedicar momentos en el día a la relajación corporal y mental. Dejaba para mañana las cosas que podían esperar y no se preocupaba por ayudar a nadie, con el fin de mantener su calma y no estresarse.

Su hogar estaba ahora inundado de incienso, velas aromáticas y una extraña música ambiental, con sonidos de la naturaleza, que molestaba a sus vecinos cada vez que se escuchaba el sonido de los delfines golpeando las olas o las focas pidiendo pescado en un acuario. Casandro comenzó también a preparar su cuerpo, haciendo ejercicios de pilates, con el entrenador Juliao y practicaba yoga por la noche, en la Asociación Dominico-Hindú Jalebi Punjap del popular sector La Venta. Esta nueva vida lo llevó a experimentar cosas nuevas, dejar a un lado las aventuras, nada de sexo con extrañas mujeres, bebidas alcoholizantes, ni lugares sombríos y de malas noches con olores vomitivos.

Su progreso como persona en la sociedad fue impresionante, además de organizar sus pensamientos y sus metas, la mente de Casandro estaba ansiosa por cultura intelectual y general. Esa falta de cultura e inteligencia que se ponía de manifiesto en ocasiones que le hacían pasar vergüenza y desconcierto por sí mismo.

Unos años atrás salía con una chica llamada Ariette, amante de los aerófonos o instrumentos de viento. Esta chica nació en el seno de una familia de destacados artistas de la flauta y el clarinete y de habilidades manuales majestuosas. Aunque se llevaban bien como pareja, la diferencia de gustos y costumbres no los dejaba disfrutar de su relación como a toda paeja feliz. Si ella se antojaba de carpaccio de hongos portobello, él le ofrecía maíz sancochado de los que venden en triciclo y empanadas kativia sazonadas con polvo de la calle y humo de los carros. Aparte de sus precariedades economicas, Casandro no conocía los complicados platos de los cuales Ariette se antojaba. Si ella quería oir al tenor Carreras, el quería escuchar a Omega. Esta prometedora relación rápidamente se fue al fondo del abismo rocalloso, básicamente la noche que ella lo invitó a un concierto de la Orquesta Sinfónica en el Teatro Nacional y él en cambio la llevó a ver a Hector “El Bambino” en el Coliseo de Gallos Teo Cruz, donde uno de los seguridad era amigo de él y lo entró por “atrá” para después sentarse en las escaleras del domo techado. Lo que más incomodó a Ariette fueron sus pantalones blancos, los cuales solo sirvieron para desempolvar mesas y portarretratos.

Preocupado por esta y otras derrotas sociales e impulsado por el poder del Fen-Chuipi, Casandro se refugió en la lectura y la escritura. El yoga y los pilates, lo habían ayudado a concentrarse más en su vida, a tomar las cosas con calma, pero necesitaba algún pasatiempo que lo llenara de satisfacción. Comenzó con la lectura, escogió al autor Carlos Cuauhtémoc Sánchez, cuyo libro “Juventud en Extásis” le abrió su mente hacia los valores morales y el respeto por las damas en estado de virginidad. Ahora Casandro dedicaba tiempo para leer la página del Dr. Ruebens y la revista Rexpuestas.

Así que ahora todo lo que suponía lectura constructiva lo devoraba sin pensarlo dos veces. Desempolvando viejas tarjetas y cartas de antiguas novias e inspirado por la lectura que llenaba de bonitas frases su cabeza, Casandro decidió dar sus primeros pasos hacia la lírica romántica, con el fin de conquistar nuevas promesas y olvidar a Dulce y en menor proporción a Yanilca, de la cual no estaba enamorado, pero todavía sentía una sensación de angustia, pena y derrota.

De ahora en adelante, Casandro llevaba siempre consigo mascota en mano y lapicero de cuatro tintas, anotando todo lo que le venía a la cabeza, copiando frases que veía en las puertas de los baños públicos, en la calle, frases de películas, todo lo que le pareciera apropiado para la conquista de las féminas y para el enriquecimiento personal de su psiquis romántica y pasional.

Sentía fuertes emociones por su nuevo pasatiempo, desde la rabia hasta la excitación. Pero nunca podía estar en un lugar tranquilo, solo, donde poder dejar fluir el manantial de sus deseos y de su extenso amor reprimido.

Frustrado por las constantes interrupciones y agobiado por el teléfono y los tigueritos del barrio, decidió alejarse del bullicio, la rutina y de los cotidianos oficios que lo esperaban día tras día. Fue cuando le surgió la idea de emprender un viaje que lo llevara a un lugar donde concentrarse y donde poder desbordar todo el sentimiento, amor, pasión, amarguras y tristezas que llenaban todo su ser. Luego de considerar Maimón y Manabao, el lugar escogido fue Puerto Plata, por la proximidad de la playa y porque conocía allí a una prima, a la cual solo llamaría para casos de emergencia. Casandro ha reservado en esta ciudad, una habitación frente al malecón.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Que duro es ser Escogidista

Que duro es ser Escogidista

“Este es el año rojo” es la frase que a partir de septiembre oímos todos los años de la boca de mis amigos los escogidistas. Desde 1992, los Leones del Escogido, el equipo que nació para ganarle a los invencibles, gloriosos y ahora monumentales Tigres del Licey, no gana un campeonato en nuestra pelota invernal.

Todos los años es una teoría nueva, que el manager es malo, que vendieron el juego, que no tienen picheo, que Daniel Aquino es un fucú, hasta el pobre Anthony Chavez (cerrador estelar del Escogido por un año) tiene culpa de la malaria roja. Y no es que sean tan malos, es Escogido ha llegado varias veces a las finales, para al final ser despachados por Águilas y Tigres.

Algo interesante es que cada vez que el Escogido sale de un jugador que estaba “acabado o incomodo” se va a otro equipo a repartir palos o a dar cátedras de picheo, ejemplos son Domingo Martínez, Fernando Tatis, José Guillén, José Lima y Rafael Fulcar. Otro caso es los refuerzos que vienen con los rojos, comienzan quemando la liga, pero cuando llega la navidad, se van a cenar con su familia en E.E.U.U. y más nunca los vemos.

Hay que reconocer la calidad de los veteranos de los Leones, jugadores como Wilson Betemit, Neifi Perez, Freddy Guzman, Enrique Wilson y Miguel Olivo, queridos y adorados por la fanaticada de los competidores del Escogido, por su entrega y dedicación para que los Leones sigan con su racha perdedora.

La nueva modalidad del escogidista asistir al estadio es en pareja, siempre van acompañados de un amigo liceista, quien literalmente le ruega a su amigo escarlata, para que vaya al play.

Lo único que les importa ya a los escogidista es el famoso y para ellos de suma importancia City Champ, el consuelo de no poder pasar de la Serie Regular.

Si reflexionamos un poco, quizás lo único malo que tiene el Escogido son los fanáticos, que exigen y piden año tras año un campeonato, sabiendo que la suerte ya no está de su lado.

Una cosa si es verdad: Este es el año rojo, ganaron los Phillies.

Para los escogidistas, que son mis amigos, les ofrezco una nueva selección de camisetas para que vayan al play a apoyar a Los Leones del Escogido, orgullo capitaleño. Las mismas pueden ser adquiridas comunicándose conmigo, con Julito Sang (el chino que enchula tu vehículo) o con el más ferviente y entregado fanático del Escogido Víctor “El León que más ruge” Richards.


lunes, 20 de octubre de 2008

Casandro y la Descomunal Huelga de Talibanes Dominicanos

Ha llegado a Las Caobas un lujoso vehículo, con vidrios tintados de negro, se dirige lentamente a la casa de Casandro. Unas delicadas manos tocan la puerta. Yanilca la abre y se queda fría. Ahí estaba, por primera vez de frente con su adversaria, Presidente vs Quisqueya, Marlboro vs Constanza, Licey vs Escogido, la china Dulce vs Yanilca. La flaca de Las Caobas la miró con mucha envidia, le llamaba la atención su relojito DKNY, y sus lentes D&G. Dulce era mucho más linda de lo que ella había imaginado.

Cortésmente, la china la saludó y preguntó por Casandro. Yanilca, con tigueraje pesao y agresivo, le dijo que no se encontraba, que volviera después si quería verlo. En ese mismo instante Casandro llamó a Yanilca, desde su habitación, para que lo ayudara a depilarle la espalda. Yanilca puso cara de boba sorprendida y se disculpó con Dulce, diciéndole que no sabía que Casandro estaba en la casa, que quizás había entrado por la puerta de atrás. Ni tonta que fuera Dulce, inmediatamente se dio cuenta que algo raro había en el ambiente. Yanilca fue a decirle a Casandro que lo visitaba la hija de Jackie Chang, éste de inmediato se puso su camiseta de “Jordan 23” y unas chancletas marcas Ñike, (falsificación de nike hechas en la zona franca de LA, Los Alcarrizos).

La china le llevó a Casandro un helado probiótico y un muñequito de esos que agarran un letrerito que decía “Que te mejores pronto”. Casandro le había guardado a la china una jugo de pera-piña y unas galletitas de avena. Dulce no duró mucho en casa de Casandro, la estaba pasando bien, conversando con él y poniéndose al día, pero no se sentía a gusto con la presencia de Yanilca, que a menudo pasaba por la sala donde estaban sentados, haciendo sonidos raros con una mano debajo del sobaco y rascándose la garganta “por dentro”. Intercambiaron correos electrónicos y ella le dio el número de su flota y el teléfono de la villa en Guabaverry.

Dulce se despidió con mucho cariño y se montó en su carro. Pasados cinco minutos, la china regresó a casa de Casandro, tocando la puerta agitadamente. Casandro abre y encuentra la china muy asustada, más blanca que de costumbre. Dulce le dice que cuando intentaba salir del barrio, unos tigueres le cerraron el paso en la calle con unas carretillas y se acercaron a su carro con botella en mano. Cuando bajó el vidrio por la mitad, le dijeron que no podía pasar por ahí a menos que pagara peaje. Fue cuando vió dos tigueres más que venían con piedras y bates hacia su carro y decidió dar reversa y volver a casa de Casandro. Cuando Dulce volteó a su derecha, se sorprendió de lo que estaba viendo, parecía película de Rambo, gomas ardiendo, las calles eran un mar verde de botellas rotas y los tigueres con caras tapadas versión talibanes.

Había huelga general por falta de agua en Herrera y zonas aledañas, entre las que se destacaban Las Palmas, El Olimpo, La Galaxia, El Abanico, La Venta, Las Caobas y Las Caobitas. Los tigueres cantaban “Huelga, huelga que siga la huelga, vamo a darle huelga a esta gente hasta que amanezca”. Casandro le dijo a Dulce que guardara su carro en la marquesina, detrás de su flamante Mercury y que no se preocupara, que en media hora llegaba la policía y lo peor que podía pasar era que tiraran una lacrimógena a la casa. Yanilca, acostumbrada a todo este reperpero, estaba doblada de la risa burlándose de Dulce. Llegó la policía y comenzó la verdadera guerra civil dominicana, a base de piedras, botellas, lacrimógenas, latas, gomas, martillos, machetes, cinceles, clavos, grapas y mucho ron.

Entre tanto lío, suena el teléfono en la casa, Casandro lo toma con la esperanza de que fuera su madre, para advertirle que no fuera al barrio en ese momento. Era Jhonaica, pero Casandro no la escucha bien por el bullicio exterior y cierra el teléfono. Casandro abrazaba a Dulce y le decía que no tuviera miedo, que él no iba a permitir que nada le pasara. Casandro escuchó unas explosiones por el patio de su casa y fue a cerrar la puerta trasera con candado. Fue cuando Yanilca, que explotaba de celos, agarró a Dulce por una mano y la llevó a la fuerza hasta la entrada de la casa. Al momento de abrir la puerta para sacar a la china, Yanilca solo vió un objeto que venía directamente hacia ella…todo se puso negro. Un espectacular y tremendo peñón a gran velocidad, lanzado desde la acera del frente, impactó la boca de Yanilca, dejándola con un solo de los de adelante para poder masticar. Yanilca, con torpeza, comenzó a recolectar los pedazos de dientes que veía en el piso, acompañada de dos tremendas patadas que la dejaron sin aire, propinadas por Dulce. Yanilca se paró, le dio una galleta a Dulce y ésta le respondió con un codazo entre los ojos. Casandro que volvía a la sala en ese momento, no sabía si quedarse viendo la escena o desapartarlas, cuando de repente se dio cuenta que no tenia que hacer ninguna de las dos. Yanilca salió huyendo a la habitación y la cerró con seguro. Dulce le dijo a Casandro que él era un sinvergüenza por haberla hecho ir a su casa estando casado y salió hacia su carro en medio de bombas de la policía y piedra de los tigueres. Arrancó como si fuera un dragueo en las Américas, llevándose de por medio a dos de los tigueres, un cabo de la policía y un viejo que andaba con una olla en la cabeza que le servía de casco protector.

Casandro estaba más sorprendido que enfurecido. Se dirigió a la habitación donde estaba Yanilca y le pidió que abandonara la casa desde que terminara la huelga. Yanilca con una fundita llena de dientes y un ojo morado, le declaró por primera vez su amor a Casandro. Se acercó, le dio un beso en la boca el cual no fue recíproco y salió de la habitación. Cuando la policía logro calmar el ambiente, Yanilca abandonó la casa. Casandro le mandó un e-mail a Dulce, que no le tomaba el celular, explicándole la verdad de lo sucedido.

No pasó nada de importancia hasta llegar la noche, cuando sonó el teléfono, otra vez era Jhonaica. Esta vez si hablaron, ella con voz ñoña le dijo a Casandro que todavía sentía un poco de rabia por lo que le había hecho, pero que ella se había dado cuenta de sus errores y que le gustaría intentarlo una vez más con él. Casandro no podía creerlo, era su día de grandes sorpresas, primero una vecina psicópata enamorada, luego una china con carácter de Hulk que le atraía y ahora el regreso de la pulidora from River Side, una loca que él había dejado botada hacía unos meses, pidiéndole ahora una nueva oportunidad. Casandro le dijo que por parte de él no había ningún problema y que le devolvería la llamada para juntarse despues.

Así fue como comenzó un juego que él llamaría el “Casandro Sweepstakes” , en el cual iba a salir con las tres participantes y al final se iba a quedar con la que más se apegara a sus gustos y sus sentimientos. El primer objetivo era recuperar la confianza perdida con la china Dulce, su favorita.

Luego de doce e-mails, entre los cuales habían cartas de amor y las letras de la canción “Porque me falta todo” de Félix D’Oleo, Dulce le respondió un mail a Casandro, diciéndole que no le interesaba nada con él y que por favor la dejara en paz. Casandro no se iba a rendir, pero decidió seguir con otra de las participantes para luego retornar con Dulce.

Se decidió por Yanilca, por la proximidad de sus viviendas, pero cada vez que iba a la casa de ella, su madre no le permitía verla. Casandro se metió por el callejón parte atrás de la casa de Yanilca y le tocó por la ventana. Al abrirla, ahí estaba ella, más flaca que de costumbre, a base de sopita por no poder masticar nada. Yanilca le dijo a Casandro que él era un malagradecido y que no quería verlo más. Por su culpa tenia que esperar varios meses hasta tener todo el dinero para hacerse una prótesis dental. Casandro le prometió que si le daba una oportunidad de volver a su vida, le iba a llevar puré de papas todas las semanas y que la iba a ayudar moralmente en el momento de que le pongan sus dientes. Yanilca le trancó la ventana y le dijo que se fuera al diablo.

Solo quedaba la que menos le interesaba, Jhonaica. Casandro tenía un mal presentimiento de ella, pero decidió continuar con su juego, ya que las otras dos no estaban en él en esos días.

jueves, 9 de octubre de 2008

Casandro y los Senderos de la Venganza

Casandro le devolvió la llamada a la china Dulce, con mucha vergüenza le contó lo que le había sucedido, pero ella no le creía nada, más bien pensaba que la noche en la disco era un encuentro pasajero y que él no se recordaba de ella. Casandro la invitó a su casa, para que pasara a verlo, para que ella se convenciera del todo. Dulce, que se había llevado una buena impresión de Casandrito, le pidió su dirección y prometió pasar un rato por su morada. Yanilca, que estaba en casa de Casandro en ese preciso momento, estuvo todo el tiempo “comiendo boca”. Se puso muy molesta, totalmente cabreada. En su mente, no existía la posibilidad de que Casandro hablara con otra mujer. Yanilca entendía que ella debía ser la elegida, era ella quien estaba a su lado cuando él necesitaba un soporte y era ella que lo ayudaba con sus necesidades y antojos. Yanilca le cocinaba sopas y le preparaba su magusito de cena, también lo arropaba por las noches, era la de ella la primera cara que veía cuando él se levantaba en las mañanas. Todo esto en la búsqueda de su amor, para ella Casandro es su amor platónico, su amor de telenovelas.

Terminada su llamada con Dulce, Casandro pensó en llamar a Jhonaica, pero no lo hizo. No estaba de ánimo para escuchar reproches de una mujer que había dejado en Boca Chica a mediados de la noche. La verdad es que Jhonaica era cosa del pasado en la vida de Casandro, su norte era ahora Dulce.

Jhonaica era una persona completamente cambiada, llena de ira y con sed de venganza. Nunca dejaba de pensar en Casandro. Habían pasado meses desde la noche que él la dejó botada. Ella no recuerda con exactitud que pasó después que el se fue. Lo que pasó esa noche, minutos después de la partida de Casandro, fue una escena sacada de una película de terror. Jhonaica fue abordada por la desesperación y la rabia, como un perro realengo peleándose por una perra en calor. No podía creer que la habían dejado en el medio de la nada, a esa hora de la noche y teniendo que pagar la totalidad del consumo.

El estrés fue inmenso, tan grande que le entró un hambre voraz. Ordenó un pescado de libra y media, paella mixta, pulpo a la vinagreta, salpicón de mariscos y una botella de vino de la casa. El festín de la gula fue infernal. Habían más desperdicios de moluscos y mariscos que en el Holandés Errante. Fue una masacre de animalitos indefensos del mar. Terminó, respiró profundo tres veces, se desajustó la ropa y se puso de pié. Con titubeante andar, logró entrar al baño de damas, de donde no salió por sus propias fuerzas nunca más. Una empleada de limpieza la encontró desmayada, cerca del inodoro, con la cara pálida y el rimel corrido hasta el pecho de tanto llorar. Su cabellera y sus ropas estaban sucias de vómito reciente. La sacaron rápidamente del baño y la llevaron a la recepción, donde le untaron berrón y la acostaron con los pies hacia el techo, pero no volvía en sí, ni se notaba ninguna mejoría.

Buscaron en su celular a alguien a quien llamar. La primera persona que estaba en su directorio era Alberto Frías, a quien marcaron de inmediato. Alberto, ex-novio de Jhonaica, estuvo con ella por algo más de un año y nunca dejó de quererla. La extrañaba cada día. Alberto le guardaba rencor a Jhonaica, por la forma como ella decidió dar por terminada su relación. Era un sentimiento de amor-odio.

Al recibir la llamada del personal del restaurant, Alberto no dudó ni un segundo en ir al lugar. Sentía un cosquilleo en el estómago mientras conducía, por teléfono no le supieron explicar bien que era lo que pasaba. Duró tres horas y media en llegar al lugar, pero estando ahí, inmediatamente se hizo responsable de Jhonaica y pagó la cuenta, algo más de treinta mil pesos dominicanos. Jhonaica, inconciente, fue llevada a un hospital por Alberto, donde guardó reposo durante un día. Alberto no se separó de ella ni un segundo.

Al darle el alta del hospital, Alberto le propuso a Jhonaica que se fuera a vivir a Higüey con él, donde había puesto un negocio de venta ranchera a colmados y minimercados. Con esto, Alberto no buscaba ayudarla, más bien quería quitarse esa espinita que tenía clavada, por ella dejarlo cuando él más la quería. Jhonaica lo pensó por unos minutos. Como no tenía nada que perder, creyendo que el destino la había vuelto a juntar con Alberto, le dijo que sí y emprendieron el viaje hacia la distante provincia La Altagracia.

La contrató como su secretaria personal. Eran constantes las propuestas sexuales a las que ella accedía por parte de Alberto y los constantes descuentos en su salario, hasta que ella pagara la totalidad de la cuenta del restaurant y del hospital. Terminada la deuda, Jhonaica fue cancelada por caja chica. Sintiéndose usada y decepcionada, se acercó llorando donde su ex-jefe, ex-novio Alberto, y le dijo que se quería quedar con él, trabajando en su empresa. Se arrodilló y le dijo que ella no quería volver a Santo Domingo, que deseaba pasar su vida con él. Alberto, sínico y lleno de sarcasmo, con extremada paciencia, sacó de uno de los bolsillos de su pantalón, dos pesos, se los tiró a Jhonaica, y le dijo: -Eso es lo que vales para mí, puta desagradecida -, le cortó la mirada y le señaló la puerta.

Así fue como Jhonaica cayó en el infierno de su realidad, su vida estaba llena de sufrimiento, quizás pagando maldades y desacatos de cosas que había hecho en el pasado. Abandonó Higüey ese mismo día, sin dinero suficiente para irse en guagua, pidiendo bolas en la autopista, montándose en la parte de atrás de camionetas y motores, caminando cuando nadie se apiadaba de ella. Mientras más caminaba, más sudaba, más se quemaba su piel y más lucha pasaba. Su piel estaba tan oscura, que dos veces fue atrapada en redadas en los batelles del este, llegándola a subir en la camiona y poniéndole a decir la palabra perejil. Los policías de la camiona, le dijeron que para dejarla ir en libertad, tenía que hacerle un “blow job” a uno de ellos. Cuando por fin logró pasar a Boca Chica, recordó que todo esto le había pasado por la culpa de Casandro y sus trastornos mentales se multiplicaron por diez. No entendía como una jevita cool, tipo “o sea” , que todo lo conseguía, pudiera convertirse en una trabajadora sexual, humillada y pisoteada.

Finalmente llegó a su casa en River Side, donde encontró una foto de ella y una cruz en el jardín de su casa, donde la daban por muerta. Su madre, que salía en el preciso momento en que ella llegaba, cayó dura, de espaldas, al ver a su hija que creía estaba en el cielo. Jhonaica estaba completamente negra, despeinada y llena de mugre y sucio. Al caerse la señora en al piso, el padre de Jhonaica fue a socorrerla, pero al ver a su hija, se arrodilló y le dio gracias a Dios por devolverle su princesa. Su madre volvió en sí y la abrazó, Jhonaica retiró la cruz y la foto del jardín y les dijo a sus padres que había vuelto, que la vida la había dado una lección y que era una persona cambiada, más madura, con metas fijas y claras.

Jhonaica se dio un buen baño, fue al salón del barrio y se puso una de sus mejores ropitas, para sentirse de vuelta y llena de vida.

Hacía mucho tiempo que no se recostaba en su cama, la cual encontró más cómoda que de costumbre, su madre le sirvió un juguito de jagua con mucho hielo y le pidió que le contara lo que le había sucedido. Jhonaica inventó que se había ido en yola a Puerto Rico y que durante el trayecto pasaron muchas pruebas que le había puesto el Señor, incluyendo un tiburón que saltó a la yola y mordió a uno de los viajantes. Su madre le creyó todo el cuento menos la parte del tiburón. La doña entendió que su hija había vuelto con severos daños en su cabeza.

Durante una semana Jhonaica desarrolló un plan de humillación y venganza, dirigido hacia dos objetivos, Casandro y Alberto.

En Las Caobas, a Yanilca también le llegó la idea de está desarrollar un plan, muy distinto al de Jhonaica, basado en estrategias para conquistar a Casandro y sacar a la china Dulce de circulación.

Casandro por su parte, desarrollaba un plan para que la china Dulce se enamorara de él y la china desarrollaba un Plan de Marketing, de la empresa donde trabaja.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Casandro y las alucinaciones en el Lejano Oriente

Casandro y las alucinaciones en el Lejano Oriente

Mas tarde en Schizo…

En la oscuridad de un rincón, bailaban sin parar, Casandro y Dulce, como si estuvieran en el cielo posando sus pies sobre una nube de algodón dulce. Entre tanto bienestar, juerga y placer mental, Casandro sintió una extraña fuerza que lo alejaba de ella, él, desesperado le gritaba, no quería que lo apartaran de ella, extendía y agitaba sus brazos, tratando de llegar a ella, pero esa fuerza lo alejaba más y más.

-Casandro larguémonos ya- decía una extraña voz en su cabeza, que a la vez le agitaba todo su cuerpo.
-Casandro, deja el chiqui show que estas muy grande-
-Casandro-
-CASANDRO!-

Fue ahí cuando reaccionó. Abrió los ojos como picado por una avispa y se dió cuenta que la china Dulce no estaba ahí. Se había ido una hora antes, dejándole su numero de teléfono anotado en su pañuelo, quedándose sumamente emocionado, tan emocionado que se había bebido dos copas de vino, una cerveza y un shot de tequila, dejándolo con un pedo tan grande que se puso a bailar solo, creyendo que todavía estaba con ella. Gastó el dinero de la gasolina de la semana y el pago de la doña que plancha en su casa.

-¡Loco.. explícame el maldito show que acabas de dar.. tienes que estar drogado mínimo!, que vaina fue que te dio la china esa!? ¿Opio? ¡Esa tipa seguro tiene una plantación de adormidera en su casa!- Le gritaba Rodrigo mientras lo sacaban de la discoteca.


-¡Si viejo, eso no se hace, te subiste en el bar a bailar “el baile de la mariposa”, lo peor es que te lo sabes mejor que los integrantes de Yarumba!- Dijo El Yofre, mientras bajaban por las escaleras.


A lo que Casandro les respondió -Y eso que no me han visto bailando la macarena combinado con el sun sun de la carabela-.

Casandro aturdido por el alcohol, el enamoramiento y el sueño, solo piensa en su chinita y hasta visualiza como sería su familia con ella, tres hijos, dos chinitos y una chinita, correteando por Las Caobas, ellos con dos negocios, Pica Pollo Honey Dulce, administrado por ella y Hotel Casa-Dos, administrado por él, con la ayuda de su suegro. Se pasarían todo el día comiendo arroz y pato a la cantonesa y los fines de semana visitarían la familia de Dulce en el barrio chino de la Duarte.

De vuelta en la realidad y en menos de cinco segundos ha pasado lo siguiente: Casandro pisa en falso uno de los escalones y ahí fue cuando cayó…PLOF, como Condorito, rodando por todos y cada uno de los peldaños, llevándose de por medio al muchachito que vende las flores y terminando en el parqueo.

Casandro se partió la frente, 2 dientes, los labios, un brazo y tenía los dos tobillos torcidos. Kike fue el primero en llegar adonde estaba, pero no se atrevía a moverlo y mucho menos a pararlo, fue cuando a El Yofre se le ocurrió llevarlo para el Darío Contreras, donde El Yofre tiene un primo que está haciendo la residencia médica.

Lo llevaron por emergencias, donde vieron 4 doctores afuera jugando dominó y un guachimán alumbrándole la mesa con un foquito, mientras esperaban que llegara la luz. A las dos horas, como a eso de las tres de la maña, llegó la luz y pudieron atender a Casandro. Cuando salió de emergencias parecía una momia, vendado por todas partes, le pusieron vendajes hasta en el brazo que no se había hecho nada. Lo llevaban cargado dos morenos y lo depositaron en una habitación grandísima, donde estaba todo el que había pasado por emergencias esa noche. Estaban ahí una mujer en bata, rolos y redecillas, con un dolor de barriga y un hedor violento, producto de una fritura, un mondongo y una batida de lechoza, que la habían puesto directa desde el medio día, un viejito tosiendo muchísimo y fumando cachimbo, un hombre llorando, con su miembro quebrado y enyesado, fruto de una posición sexual poco común con una gordita, un carajito que vomitaba una cosa morada y un sinnúmero de personas quejándose. Al ver esto, los amigos de Casandro salieron de la habitación sigilosamente y El Yofre, que fue el ultimo en salir, le hizo seña de que lo recogerían en la mañana. Kike le notificó a la madre de Casandro lo que había sucedido y ésta muy preocupada no pegó un ojo en toda la noche.

Al otro día, a Casandro fueron a buscarlo al Darío su madre, El Yofre, Rodrigo, la abuela de Casandro, que le llevó una sopa, su tía la santera de Hato Nuevo, que le llevó un resguardo para protegerlo de todo mal y Yanilca, una muchachita bien fea del barrio que siempre ha estado enamorada de él. Le entregaron a Casandro, como si fuera un paquete, alegando que necesitaban la cama para otras personas con traumas más severos. Yanilca lo acompaño en el vehículo de El Yofre en la parte de atrás, aprovechándose de vez en cuando, pasándole la mano por la entrepierna y dándole besitos en la frente, mientras él dormía.

Durante dos semana, Casandro se la pasó en su hogar de Las Caobas, recuperándose con la ayuda de su madre y de Yanilca, a la cual comenzó a tenerle cierto afecto. Ella le daba papilla y puré de mapuei, en la noche, cuando llegaba del liceo y le llevaba turcos de guayaba que compraba en el colmadito de la cubana. Fue tanta la confianza y lo que llegaron a compartir, que Yanilca hasta invitó a Casandro a la reunión anual de su familia, los López de la Vega, a lo cual Casandro accedió de inmediato, como forma de agradecimiento.

Recuperado en un 80% y dispuesto a retomar la cotidianidad de su vida, Casandro encendió su teléfono celular por primera vez desde el día de accidente, tendiendo 18 mensajes de sus amigos, amigas y ex-novias, deseándole pronta recuperación y 27 llamadas perdidas, aunque las que más le llamaron la atención fueron dos de la china Dulce, que nunca se dio por enterada de lo que le había pasado y la otra, muy inesperada de la mujer que quizás mas lo odiaba…Jhonaica.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Cambio de planes

Como se han podido dar cuenta, no he publicado nada de "El master de Madrid", la novela que escribí mientras estaba en España. En cambio he creado una nueva historia, más actualizada y adaptada a nuestras vidas. Es la historia de Casandro, un joven de Las Caobas que suele ligar con mujeres de todo tipo.

Estoy abierto a todos los aportes que puedan proporcionarme, para enriquecer esta historia y sea más atractiva y emocionante.

Primero publiqué Casandro y la Pulidora from River Side y luego Casandro y los muchachos del pitoleo.

Veamos que otras cosas le depara el futuro al joven Casandro.

Casandro y los muchachos del pitoleo

Eran las 11:18 de la noche, miércoles de un caliente verano...

Casandro paseaba en su coche por la Isabel Aguiar, cuando se escucha “La Culebra de Tulile”, el nuevo ringtone de su celular. Al otro lado del teléfono nada más y nada menos que El Yofre, su amigo, casi hermano, con quien comparte desde los 7 años. Se pusieron de acuerdo para ir al “miércoles universitario” en Schizo, porque esa noche le tocaba organizar la fiesta en la discoteca a Tomás Nicolás, el que tiene “más papeletas” del grupo. Tomás Nicolás, es un muchacho bien parecido, con facilidades para socializar y para los negocios. Tomás estudió en el San Juan Bautista, pero lo botaron en segundo de bachillerato, por un lío con su profesor de historia y economía, el señor Paniagua, cuando lo agarró robándose los exámenes del mes. Pasó un año en el Pedagógico, en donde no le renovaron la inscripción para el cuarto de bachillerato. Terminó sus estudios en el centro de enseñanza El Buen Pastor. El papá de Tomás, posee transparentes negocios en Baní, como son un restaurant de comida colombiana y una empresa de paseos en lanchas para turistas, tiene también una ambulancia en la comunidad de Paya, la cual da servicios hasta Elías Piña, de ahí su bonanza económica y la falta de interés por los estudios de su hijo.

Casandro le dijo al El Yofre que le diera 40 minutos en lo que iba a su casa a bañarse y a ponerse su pinta caché matadora de la noche, camisa morada con espermatozoides estampados, pantalones color mostaza y correa y zapatos blancos, punta de pica hielo.

Después de bañarse y cambiarse, Casandro esparció colonia Bien Etre por su cara y salió de su casa decidido a ligar esa noche. Encendió su flamante Mercury, puso un casette de Canita Mix y se dirigió a casa de El Yofre, donde esperaban también a Kike y a Rodrigo, sus amigos del jangueo y el pitoleo. Cuando llegaron a Schizo, veian como se devolvían de la puerta de la disco unos muchachos del barrio. Llegaron a la entrada y el portero De la Paz, los miró de arriba abajo. Muy calmado les dijo -cédula caballeros- y comprobó que eran mayor de edad. Como les vió pinta de que no iban a consumir ni un centavo, les dijo que no podía dejarlos entrar porque era una fiesta privada. Tremendo problema, ¿Qué dirán las nenas cuando los vean haciendo yuca en la puerta?. Seguían tratando de convencer a De la Paz que los dejara entrar, porque ellos conocen al dueño de la fiesta. Después de 10 minutos parados en la entrada, (parecían los muñecos que vendían en la Lincoln con 27), lograron divisar adentro a Tomás Nicolás.

El Yofre, que es el más freco y agentao de todos (y el más chiquito), se guilló con unas mujeres que iban entrando. Cuando De la Paz se dio cuenta, mandó inmediatamente a su ayudante a sacarlo, pero ya El Yofre estaba cerca de Tomás Nicolás. El ayudante llegó donde estaban y le dijo a El Yofre que lo acompañara a la salida, a lo que El Yofre le dijo que el era un freco y que no se atreviera a ponerle la mano arriba. El Yofre le dijo a Tomás que lo que habían hecho afuera con él y sus amigos esos maleantes era una injusticia, un acto racista, clasista y socialista. Tomás, furioso, le llamó la atención al ayudante y lo relevó del puesto, mandándolo a cuidar los carros en el parqueo. Tomás salió y le dijo a De la Paz que dejara entrar a los muchachos.

Ya adentro, entre la oscuridad, las lucecitas de colores, la música estridente y el humo de la discoteca, Rodrigo y Casandro se estacionaron en el borde de la pista, cada uno con su trago de White Label, el cual les tiene que durar la noche entera (solo le echan hielo cuando el whisky baja de la mitad del vaso) buscando cuidadosamente la prospecta indicada para morder el anzuelo y caer en la trampa. Casandro no le perdía la vista a un grupo de mujeres que bailaban en la pista, haciendo una ronda. La que más le llamaba la atención era una chinita que se movía más que la licuadora de Eddy Herrera. Casandro esperó que se esparciera la ronda y se dirigió sin vacilar a ella, la saludó como todo un caballero, le dijo que se llamaba Casandro y que quería bailar con ella, a lo cual accedió.

Le preguntó su nombre y le dijo que se llamaba Dulce. Casandro suspiró y en su cabeza pensó – ¡Que linda la china Dulce!-.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Casandro y la Pulidora from River Side

Casandro y la Pulidora from River Side

Casandro, 24, es el papichulo de Las Caobas. Sus padres decidieron ponerle así, porque son fervientes fanáticos de los premios que llevan dicho nombre en femenino. Es pendenciero y mujeriego y lo será hasta que muera. Siempre anda con dos limones en su vehículo, porque come muchos pecaos en su barrio. Cansado de las mismas mujeres repasadas, está en busca de una nueva aventura, para satisfacer su ego narcisista de Casanova.

Jhonaica, 21, es una jevita “O sea” de Alma Rosa II, interesada y pulidora. De contextura huesuda, con curvas limitadas, pero con personalidad explosiva, la cual le ha dado muchos éxitos, pero también muchos fracasos.

El destino se hizo cargo de juntarlos. Se conocieron en un concierto de Omega, en la discoteca Platinum, cuando asistieron al cumpleaños de una amiga en común. Casandro la miraba con ojos de enfermo sexual y ella con una mirada pícara y seductora, como de felina ofendida. Él se acercó y la invitó a bailar. Hablaban mientras lo hacían, el ritmo, las vueltas y el sudor fueron decisivos para que la química fuera inmediata. Luego de pasar la mayor parte de la noche juntos, intercambiaron teléfonos y un apasionado beso de combate de lenguas, como si fueran novios de 16 años.

Ella es amante de la vida nocturna, del merengue de calle y la bachata. Sus lugares más frecuentados son “Momentos que no se olvidan” en la zona Colonial y “O’Side” en la San Vicente de Paul. Él en cambio, es un apasionado explorador de cabañas, con especialidad en Manoguayabo y la Manresa. Sus favoritas son las que tienen disco-luces y música digital.

Antes de hacer el amor por primera vez con una muchacha, Casandro recuerda con emotiva nostalgia su noche de estreno, fue con Minerva, la señora del servicio de su casa. Minerva desde pequeño lo bañaba, lo cambiaba y jugaba con él el juego del “palito juguetón”. Minerva dejó de trabajar en su casa cuando el tenia 17 años, pero ya lo había convertido en un pillo sexual, adicto del coco mordan y al sexo salvaje.

Luego de mes y medio saliendo con Jhonaica, Casandro se dio cuenta de la precariedad monetaria. Jhonaica se la luce en la disco, pidiendo unos traguitos “de couleurs” con nombres en ingles, que Casandro no entiende, como “Cosmopolitan”, “Sex on the beach” and “Blue Long Island Ice Tea”. Cuando van a algún restaurant solo pide mariscos y carnes importadas, de postre Pecan Pie ó Browni “a la mode”. Casandro estaba dispuesto a aguantar un par de semanas más, pero solo si Jhonaica se decidía a ir al negocio del chino de Manoguayabo, donde Casandro tiene un pase de “pague 2 horas y quedese 4” de lunes a jueves.

Pasaron las dos semanas y Casandro no veía progreso sexual ni respiro monetario. En el colmado no le fiaban más, su tarjeta de crédito estaba hasta el limite, no tenia para echarle gasolina al carro y su tío el prestamista no quería verlo ni en pintura.

Luego de echar dos manos de dominó en el colmado, donde perdió la apuesta de dos comparones de Brugal, Casandro recordó el consejo de su difunto abuelo: Ante una situación desesperada, medidas desesperadas y puso en marcha su plan para recuperar su orgullo y su nivel económico.

Casandro llamó a Jhonaica, quedaron en juntarse. La pasó a buscar a su casa en su flamante Mercury Sable 91, Station Wagon, y se dirigieron a un popular Restaurant and Lounge en la Playa de Boca Chica. Como de costumbre, ella comenzó con uno de sus traguitos de colores y el pidió lo mismo. De entrada, Casandro pidió muelas de centollo. Luego le dijo al mozo que se acercara y le dijo unas cuantas cosas en secreto. Cinco minutos más tarde, se apareció el mozo con una botella de vino blanco Marqués del Riscal Limousin 2007.

Para cenar, Jhonaika eligió camarones Black Tiger A la Thay y el Langosta Thermidor y de postre, ella pidió Pie de Dátiles y Nueces. Casandro desistió del postre y se disculpó para ir al baño un momento. Luego del suculento Pie y 20 minutos de esperar a Casandro, el mozo llevó la cuenta a la mesa, pero Casandro no aparecía. Jhonaica muy preocupada, mandó al mozo al baño, a ver si le había caído mal algún alimento, pero este le respondió que él había ido al parqueo a guardar unos platos que Casandro pidió para llevar.

Al abrir la cuenta, Jhonaica leyó un mensaje dejado por Casandro que decía:

- Amor, mejor que digan de aquí huyó que digan aquí pagó. Atentamente El Debaratao -.

Eran las 11:18 de la noche, miércoles de un caliente verano...

viernes, 15 de agosto de 2008

Ultimate Fight Championship

Este mail es del 8 de noviembre del 2004.

Maravillado estoy con estas tierras, todos ustedes lo saben, pero cada día que pasa, me doy cuenta que al final es la misma vaina, lo unico que aquí uno tiene mas cosas que hacer.

Es tan especial este país que las cosas que puedes presenciar son espectaculares, como esta que fue hace apenas unas horas:

Estaba en el metro como a eso de las 2:20 P.M., (línea 1 con dirección Pinar de Chamartín - Valdecarros), cuando veo un juidero y una voceadera, curioso al fin, fui a ver qué lo qué y ahí mismo se armó el lío. En una esquina El Trio de Chavalas Rebeldes, entre 21 y 22 años. Parecían las Chicas Superpoderosas versión Iggy Pop. Este grupo se componía de los siguientes elementos:

1. La Vocera, líder del grupo, estoy seguro era la hermana menor de Freddy Krueger
2. La Embarazada, la más loca, experta en golpes secos y 
3. La Bocona, que gritaba más que Roy Tabaré en el Clan de la Furia 

Y en la otra esquina El Super Abuelo Metiche (de unos 65 años, con gafas fondo de botella, refunfuñon y porte de Charles Bronson) un viejito medio alitraniao del caco, de esos que le gusta que lo lleven en silla de ruedas en el aeropuerto para no hacer fila y relajar a los otros pasajeros. 

El asunto es que al parecer las chavalas estaban hablando de posiciones sexuales o algo así, porque donde yo estaba solo oía 69 y 4 (puede que estuvieran hablando de un palé, ¿quién sabe?), y otra hablaba que le gustaba chupar el cocote de la polla (¿?!!!) hablaban con el volumen a to lo que dá en el vagón. Parece que el abuelo metiche se desesperó, se paró de su asiento (el cual hábilmente ocupé, claro se lo estaba guardando para que nadie se lo fuera a quitar) y se dirigió hacia ellas. Con tono de Alvarito Arvelo les dijo que no podía creer que la juventud se expresara así, que ni las trabajadoras de la calle Montera (los cueros del centro de Madrid), hablaban tan feo, y que no quería oír ninguna otra palabra obscena salir de sus bocas. Encojonada, la chavala vocera (diablo que boca mas sucia tiene esa carajita, y cara de loca!), le dijo que ella habla como le diera su puta gana, que si quiere decir puta, polla, follar, teta, lesbiana en microbiquinis y otras gilipolleces ella lo dice y también le dijo que se sentara para no tener que propinarle un tortazo (una galleta).

El viejo comenzo a refunfuñar y le dijo a la chavala líder que no se atreviera a ponerle la mano, que de pelea él sí sabe. Fue cuando la chavala vocera le dijo textualmente, - ¡Viejo de mierda le dije que se sentara! - , ay mi madre pa que fue eso! Ahí se vio destreza, agilidad, coraje, hombres por los aires, esto es la lucha libre!!!! El viejo se quilló y agarro a la chavala vocera, que estaba sentada y le estralló la cabeza con el vidrio del tren como 4 veces, pero de la nada, rápidamente salió a su defensa la chavala embarazada (o sea, la tipa tiene como 7 meses de embarazo y sale a palear!), y le cayó a trompa en la cabeza al viejo, la bocona lo agarró por un brazo y la vocera por el otro, fue cuando la bocona dijo: ¡Abuelo, SE SIENTEEE!! ay ombe! pobre viejo, entre tanta trompá le rompieron los lentes, lo dejaron vico de tantos golpes, hasta le aruñaron un buche. Y yo muerto de la risa, bociando: el pueblo quiere lucha! que luche Jack Veneno! Rápidamente hice un paneo por el vagón y vi a todas las personas que estaban presentes tirandose el show, menuda sorpresa me he llevao! estaban los Veganos Induveca regalando Salami, el rockero Jhonny Gómez, Mister Haiti, El Vampiro Cao, El Bronco numero 1, Amarilis echale agua, el Galeno, Relámpago Hernández y el Caballero Negro de Santiago. Lo malo fue que no me dio tiempo para que me firmaran autógrafos y no andaba con cámara.

Parece que alguien avisó al chofer del tren, porque en la próxima estación, la de Gran Vía, los estaba esperando la policia y los sacó del tren a los cuatro, con amenazas de -¡Que zalgan coño, ez que zi no zalen os vamoz a dejar privaoz de tantos golpez!- . El viejo salió llorando y las chavalas encojonadas. Solo pude oir antes que se cerrara la puerta que el viejo las iba a acusar con su esposa, doña Tatica. Fin de la pelea. Supongo que podemos decir que fue un empate.