miércoles, 20 de mayo de 2009

Casandro y las Funestas Noticias de su Circulo Social

Un día nuevo, nuevas esperanzas. Casandro aprendió la lección de estar con mujeres de la calle, no le había ido bien. Aprendió también que el amor llega solo, que no hay que forzarlo ni rebuscarlo, pero lo más importante para él, entendió que el amor en su vida se llamaba Dulce, la china de ojitos bonitos que llenaba por completo su corazón.

Luego de estar ausente por unas semanas, sin comunicación con sus amigos, quiso ponerse al día y saber los últimos chismes de las Caobas. Tomó su celular, el cual había dejado cargando desde el día anterior, reportó su tarjeta de debito robada, de la cual le retiraron RD$ 4,300 pesos y llamó a Rodrigo, para contarle de su experiencia, pero este no podía atenderle porque estaba en una reunión en el trabajo. Fue cuando Casandro recordó que él también tenía un trabajo.

Cuando llamó para decir que iba a llegar más tarde, la recepcionista le dijo que no se preocupara, que lo habían cancelado por abandono de trabajo y no le iban a dar liquidación, también le dijo que todas sus pertenencias se la habían dado al guachimán, por lo que no tenía nada que buscar allá.

Sin nada que hacer, Casandro se dirigió al colmado de la esquina, donde Figueroa, el pulpero, que lo había visto crecer y quería a Casandro como a un sobrino. Llegó y se sentó a lado de los vagos que juegan dominó desde las 9 de la mañana y beben romo todo el día. Todos lo recibieron con abrazos de bienvenida y le invitaron un trago, a lo cual Casandro se negó, no podía beber desde tan temprano, él era un hombre desintoxicado alcoholisticamente. Entre chismes y cuentos le dijeron fue que a Yanilca le habían puesto todos sus dientes, pero que todavía no quería saber de él. Fue un proceso difícil para ella y no pudo pagar todas las piezas dentales, por lo que tuvieron que ponerle un diente de oro de una tía y al lado de ese uno de plata que había en la clínica de salud dental, de un cliente que ya no lo iba a usar más. Ahora le decían en el barrio la Olimpiada, Oro, Plata y Bronce, que era el color de su pelo.

También le contaron que la policía había matado a uno de los principales organizadores de huelgas del barrio y que en Las Caobas hubo 3 días de fiestas, noticia que no fue del agrado de Casandro, pues el “tiguere” que mataron era el que le conectaba la luz cuando se la cortaban. Cuando preguntó por el Yofre, todos se quedaron callados, cambiaron el tema y hasta subieron el radio. Casandro volvió a preguntar, pero al ver que nadie le decía nada y lo ignoraban, salió desesperado a la casa de El Yofre, la cual encontró abandonada. Lo llamó a su celular y salía el buzón de voz. Llamó a Rodrigo otra vez y le preguntó por El Yofre, Rodrigo le dijo que mejor se veían en persona en el parquecito después de las 6 y que le iba a decir a Kike que fuera también, pero que no lo volviera a llamar porque la reunión era muy importante. Eran las 11 de la mañana y Casandro ahora tenía que esperar hasta las 6 para saber de su mejor amigo, su pana de long time, el cachú de su sándwich. Ellos eran como Shrek y burro, como Nemo y Doris, simplemente inseparables. Lo primero que le vino a la cabeza fue que lo mató también la policía en las cuestiones de ajustes de cuentas de las huelgas y se dirigió al Cementerio de Pantoja, donde estaba enterrada parte de la familia de El Yofre.

Al llegar al cementerio no encontró nada nuevo en el nicho, lo cual fue de alivio para Casandro. Fue cuando quiso creer que nada malo le podía haber sucedido al súper Yofre. Más tranquilo, Casandro decidió retomar su rumbo de galán conquistador. Al llegar a su casa, le mandó un e-mail a la china Dulce, solo para saber cómo estaba y diciéndole que la quería ver. A los 5 minutos Dulce le respondió y le dijo que estaba muy feliz, que su vida era diferente ahora, que estaba organizando todo lo concerniente a su boda.

¡¿A su boda?! ¿Cuál bendita boda? Gritó desesperadamente Casandro, saltando de la silla y queriéndose arrancar todos los cabellos.

Al ver la rapidez con la que la china contestó el e-mail, Casandro se conectó en el Chat y encontró a Dulce en él. Aprovechó para nuevamente saludarla y pedirle todos los detalles de su matrimonio, pero ella la contestó que con lo que le había dicho era suficiente, que él ya había tenido su oportunidad y la había perdido, por mentiroso y por estar casado.

Le dijo también que él era una persona con muchos valores y muy divertida, pero que eso no era suficiente para mantener una relación duradera, una relación con valores y con futuro. Por ultimo le dijo que la rapidez de su matrimonio era que su ex-novio, le propuso románticamente que volvieran y que tuvieran una vida juntos, a lo cual ella, que lo quería mucho, no se iba a resistir. Casandro se sintió derrotado, pero algo en su interior le decía que luchara por lo que él de verdad quería y decidió probarle a la china Dulce que ella no tenía razón. Dulce se despidió de él con un Hasta Nunca. Casandro buscó su mascota, arrancó una hoja y escribió en grande “Dulce = Amor” y lo pegó al frente de su cama, para cada vez que se levantara, fuera con el reto de reconquistar su amor perdido.

Llegó la hora de juntarse con Rodrigo en el parque, Kike no había llegado, pero esto no impidió que comenzara la conversación. Rodrigo le explicaba a Casandro que mientras el se había ido a Puerto Plata las cosas habían cambiado de una manera drástica. Le dijo que lo de El Yofre afectó mucho al barrio y en especial a él y a Kike, ya que fue un golpe inesperado. Casandro, ansioso, le dijo a Rodrigo que hablara rápido, que ya quería saber que había pasado con su amigo. Rodrigo le dijo que El Yofre desde hacía unos meses, estaba viajando mucho al sur con Tomás Nicolás, trabajando en la lancha de su padre los fines de semana. Se le veía ahora convertido en todo un cadenú, siempre con lentes oscuros y con un saco color azul Marlin de la Florida.

Rodrigo cuenta que supuestamente El Yofre andaba en unos negocios turbios que tenían Tomás Nicolás y su padre. En un fallido intento, fueron detenidos Tomás y El Yofre, con la lancha repleta de una sustancia blanca que ellos declararon como detergente en polvo, pero Tomás había quedado en libertad gracias a las relaciones con las altas esferas de su padre. En cambio a El Yofre le cantaron 15 años en Najayo. Este si fue el golpe más duro que recibió Casandro en su regreso a Las Caobas, lloró como un niño, esto era peor que la boda de Dulce. En ese momento llega al lugar Kike, acompañado de una joven, cuando Casandro pudo divisar con sus ojos llorosos quien era la joven, no quería creerlo. Kike venía muy agarrado de manos de Yanilca, quien era ahora su novia. Tenían 2 meses mudados en una habitación de una tía de él y preparando su casamiento. Yanilca le dijo a Casandro que lo había perdonado y que no le guardaba rencor, hasta le pidió que fuera el testigo de su boda. Casandro entendió que ese (como muchas veces) no era su día de suerte. Dos bodas de sus mejores prospectas y su mejor amigo preso, ¿que más podía pasar?

Rodrigo abrazó a Casandro y le dijo que él se iba a estudiar a Chile, con una beca que consiguió gracias al Sr. Piña Frías, cónsul de Chile en R.D. Ahora si era verdad que Casandro se sentía solo, hasta pensó volver a Cabarete a buscar a Margarita Bohemia y hacerle los niños que ella quería.