lunes, 19 de octubre de 2009

Casandro y el Inolvidable Encuentro Amoroso Sensacional

Casandro se levanta temprano, por fin llega el día cuando se va a ver con la china Dulce, se afeita y se pone una camisilla blanca cuello v, con unos jeans tubitos. En una funda de supermercado entra una revista GQ, una camisa, una toalla pequeña y otra camisilla. Se dirigió a primera hora al semáforo a comprar una rosa y unos clorets. Tomó un carrito publico y se bajó en una esquina, donde caminó 4 cuadras. Cuando llegó a la plaza, fue directo al baño, donde se secó el sudor de la espalda y la cara, se cambió la camisilla, se puso la camisa guardada y abrió la revista en una página donde había una muestra de perfume, se estregó la pagina por la cara y el cuello, botó la funda con la camisilla y la toalla y se fue al lugar de encuentro.

Estaba muy nervioso, ansioso de encontrarse con la china, de verse cara a cara. Casandro, sumamente emocionado, se reía solo. Agarraba con su mano derecha la rosa roja, muy firme. Cada 30 segundos veía el reloj, cuyas agujas caminaban mas lento que de costumbre. Eran las 10:00 de la mañana de un tranquilo domingo en la capital dominicana. Él, esperaba sentado en el área de la comida de la plaza, donde sólo habían abierto un par de establecimientos. La china Dulce, como venía de La Romana, tuvo unos percances en el camino, por lo que llegó un poco más tarde de lo pautado, dos horas más tarde, lo suficiente para impacientar tanto a Casandro hasta el punto que pensó que lo había dejado plantado. Casandro comenzaba con unas extrañas alucinaciones, creía ver a Dulce en la cara de todas las mujeres que paseaban por la plaza, les decía –Hola mi amor- y hasta le dio un beso a la vieja de la limpieza, por lo que recibió un par escobazos.

La china, con desesperación y prisa, llegó al lugar de encuentro, pero solo encontró encima de una de las mesas, pétalos de rosas y un tallo partido en dos en el piso.

Suspiró.

Se le salió una lágrima, comenzó a temblar y dijo en voz baja, casi murmurando –Por favor Dios, otra vez no, quiero volver a ser feliz y es sólo con él-, se sentó triste en la mesa y comenzó a jugar con los pétalos, llevándolos de un lado al otro de la mesa con una sola mano.

-Excúseme señorita- le dice por detrás una voz muy varonil y con tono de seguridad –Creo que esto es suyo-, al voltearse Dulce, ve a Casandro con un ramo de rosas, una caja de bombones y una camiseta que decía “Yo amo la china, yo amo el dulce, Yo amo a la china Dulce”. La china Dulce brincó de la silla y abrazó a Casandro. Él la tomó de la mano, le declaró su amor puro y eterno, además de felicidad para toda la vida. Ella le respondió con un beso de película y una cara de alegría, se reía tanto que no se le veían los ojitos. Se agarraron las manos y no se volvieron a soltar durante todo el día. Fue el mejor domingo en la vida de Casandro, más especial de cómo lo había planeado. Comieron juntos, ella le daba de su comida y se la ponía en la boca, como si estuviera dándole compota a un bebé, fueron al cine donde la gente los confundía con siameses y después a tomar unos capuchinos frozen y galletas de avena.

Luego de una especial velada, Dulce dejó a Casandro en la puerta de su casa, (ella era la que andaba montada) y le dio un beso de despedida delante de todos los tigueres del barrio, quienes le hicieron una bulla y mandaron a comprar una caja de cerveza para celebrar.

Al llegar a su casa, con un jumo que se dio con los tigueres donde Figueroa, le contó todo a su mamá y le escribió una carta a Dulce, tan romántica que ni el mismo San Valentín se lo hubiera imaginado. Esa noche no pudo dormir de la felicidad. Por eso se desveló y a las seis de la mañana estaba listo para ir a trabajar.

Cuando llegó al trabajo fue como deja vu, otra vez la ferretería estaba llena de pintura, ahora de todos los colores imaginables, los vidrios de la camioneta de entrega de pedidos urgentes, rotos, con las gomas pinchadas y una carta firmada por los espíritus chocarreros. Cuando El Yofre vio esto quedó atónito, con la boca abierta y un pique más grande que los de Peña Gómez. Casandro que sabía lo que había con los espíritus, le contó todo a su jefe, también le dijo que iba a pagar los daños causados, pero El Yofre se negó y le dijo que olvidara el asunto, que él mismo se iba a encargar de resolver todo. También le dijo que se despidiera de Jhonaika, que no la iba a volver a ver en mucho tiempo, porque con El Yofre Abigail Reyes de los Santos y Cepeda, nadie se mete.

En ese momento, se fue la luz de la ferretería, algo normal en el barrio. Pasados unos minutos, El Yofre preguntó que por qué no habían encendido la plata eléctrica, fue en ese momento cuando uno de los empleados va a la oficina y le dice que se han robado la planta y que dejaron una nota que decía –Casandro, nos vamos a encargar de que la oscuridad te acompañe hoy, mañana y siempre, bienvenido al mundo de las tinieblas- firmada por los espíritus chocarreros. El Yofre explotó, y dijo -¡Ya no más, esto hay que solucionarlo ahora mismo! Hizo unas llamadas y se sentó alterado en su escritorio, donde miraba la calle por la ventana y se echaba fresco con un fólder. Casandro salió de la oficina como alma que lleva el demonio y tomó su teléfono.

Una vez en la calle, llamó a Jhonaika y le dijo que ya él lo sabía todo, lo de su tía la bruja, los espíritus chocarreros y su plan de humillación, que si no dejaba sus malas prácticas entonces tendría que actuar por sus propios medios. Jhonaika, que no le tenía miedo, le dijo que ahora es que ella estaba empezando, que se preparara, porque lo que viene es candela, a lo que él le contestó que era la ultima vez que hablaban y que ya la había advertido. Lo que Casandro no sabía es que ya había un complot planeado en contra de Jhonaika y su tía.

Luego de salir del trabajo, Casandro fue a la casa de la china Dulce, su nueva y flamante novia, donde conoció a los padres y hermanos de la china, quienes lo trataron como a uno más de la familia. (¡Oh Casandro como cambia la suerte!). La familia china estaba feliz, Casandro era un poco de color entre tanta hepatitis. Luego de una deliciosa cena se sentaron solos en la sala de la casa, donde degustaron de un delicioso pastel de queso con doble ración de fresas. Casandro le habló a Dulce de planes para el futuro, pero la china no está convencida del todo. Ella le dijo que cojieran las cosas despacio para ver como se va desarrollando todo, también le dijo que el futuro podía traerle muchas sorpresas y que debían estar preparados para cualquier cosa, Casandro le dijo que iba a hacer las cosas como ella decía, aunque no era lo que él quería. Ella le dijo que lo amaba y que nunca, nunca se iba a separar de él, no importa lo que pasara, siempre iban a estar juntos. Él también le juró amor eterno.

Ella esperó que sus padres se fueran a dormir y que sus hermanos se fueran para la calle, se le acercó, le lamió la oreja, lo tomó de la mano y lo invitó al placer oriental. Subieron las escaleras, ella desvistiéndose y entraron a la habitación de la china, donde hicieron el amor por primera vez, tratando de no hacer mucho ruido para no levantar a los padres. Lo disfrutaron como adolescentes que comienzan a conocer sus cuerpos. Luego lo hicieron por segunda y tercera. Casandro era todo un semental, gracias a una pastillita (por cierto china) que le había regalado El Yofre para situaciones de extra innings.

Al terminar su maratón sexual, bajaron las escaleras con mucho cuidado, sin hacer ruido. De repente se encendieron las luces de la sala, y como por arte de magia aparecieron los padres de Dulce, un silencio incomodo se apoderó del lugar. Los padres hicieron una algarabía y abrazaron a Casandro, diciéndole que ahora si era miembro oficial de la familia. Estuvieron un rato más, conversando todos en la sala, comiendo galletas de la suerte y refresco de coco. Final feliz para la noche, otra espectacular, en su nueva vida de amor infinito.

lunes, 12 de octubre de 2009

Casandro y la luz al final del túnel

Desde la lujosa villa en Romana de una amiga de la universidad, descansa plácida y extasiada la china Dulce, en el jacuzzi, acompañada de una copa llena de Fresita. Ella comparte con un grupo de unas nueve personas, todas de más o menos la misma edad.

Hay dos de los muchachos que desean a Dulce insaciablemente, con distintas intenciones, Lucio, quien dice quererla desde que la vio por primera vez y que Werner que solo quiera ponerla en su lista personal de trofeos. A Dulce le gusta mucho Werner, por el tigueraje y ese aire de casanova, muy por el contrario de Lucio, lo que popularmente se denomina un “palomo”, muy seriecito y caballeroso, algo que casi no se encuentra ya en estos tiempos de vicios y sinvergüencerías.

Ella esta decidida a pasar la noche con Werner en la villa, desde que su ex-novio se declaro homosexual, ella no ha estado con más nadie, además ya no siente remordimiento con Casandro, porque ella se había acercado y él no había hecho su trabajo de cortejo amoroso. Su corazón está con Casandro, pero sus impulsos sexuales la llevan a Werner, que con excelente reputación de latin lover, deja locas a todas las que ha llevado a la cama.

Casandro, por otro lado, está decidido a volver donde la bruja Maruja, escondido de su madre, para que le explicara sobre cómo deshacerse de los espíritus chocarreros. Ella le había dicho que tenia que buscar a Jhonaica, pero el quería otra solución, una que involucrara a la china Dulce. Cuando iba llegando, vio una cara conocida comprando mentas en un paletero, por lo que decidió esconderse detrás de una carro. Sacó la cabeza y vió a Jhonaica comiéndose una menta de guardia, fue cuando se preguntó ¿Que carajo hace esa tipa aquí? Jhonaica entró donde Maruja, Casandro la siguió con mucho sigilo, sin dejarse ver. Se acerco cuanto pudo, se agachó debajo de una de las ventanas y comenzó a escuchar la conversación de las dos. Jhonaica saludó a Maruja, le pidió la bendición y le pregunto que cómo iba el plan.

Maruja le contestó a Jhonaica –Sobrinita, todo va de acuerdo a lo planeado, en menos de lo que canta un gallo, tendrás tu hombre de vuelta, los muchachitos contratados están haciendo maldades afirmando que son los espíritus chocarreros de Las Caobas, él te va a llamar, se siente presionado y cuando esté enamorado podrás botarlo, humillarlo y desacreditarlo delante de sus amigos. Así no se le va a olvidar que no se puede meter con mi sobrina bella-

- ¿Como es la vaina? ¿O sea que lo de los espíritus es puro cuento? ¿Ella es sobrina de la bruja? ¡Casandro tu si eres bruto! tan grande y creyendo en fantasmas – Se decía Casandro a si mismo. Se fue calladamente y no dejó que nadie lo viera. Por un lado estaba muy contento, porque no tenia que volver con Jhonaica, pero por otro lado muy triste, porque ella había vuelto a su vida.

Casandro llamo a El Yofre, le contó todo lo sucedido y él le dijo que no se preocupara que algo se le iba a ocurrir. También le recomendó que dejara todos sus problemas atrás y que disfrutara de un jugoso aumento de sueldo, ya que después de revisar los numeritos de la ferretería se dio cuenta que las ventas habían duplicado, los cobros mejorado y la clientela estaba feliz. El Yofre también le recomendó llamar a Dulce, para que le pidiera amores, se casara y tuviera 8 chinitos dominicanos.

En la villa, Dulce y Werner se comían a besos en el jacuzzi, delante de todos las otras personas que estaban presentes, lo que fue un espectáculo horroroso para Lucio, quien salió llorando de la casa y se sentó solo en la acera, a beber para calmar sus penas.

Suena el celular de Dulce, pero ella no lo escucha porque lo tiene dentro de la cartera, que está en una de las habitaciones de arriba. El alcohol hace que Dulce alucine con desahogar sus deseos sexuales, los cuales se hacen mas fuertes cuando Werner la abraza y la agarra fuertemente por donde termina la espalda. Una de las amigas de Dulce, que estaba haciendo fechorías en la habitación donde estaba la cartera, le tiró el teléfono a Dulce en un sillón, cerca del jacuzzi y le dice que no a dejado de sonar. Dulce lo toma y ve cuatro llamadas perdidas, pero Werner se lo quita y le dice que le ponga atención porque se acercaba lo hora de terminar lo comenzado y quería toda su concentración. Dulce se molestó un poco pero él le da un beso acompañado de una nalgada y ella cae en sus encantos. Suena otra vez el celular y ella lo toma esta vez, era su madre, la china mayor, la había llamado cuatro veces y estaba preocupada por su hija, ella le dice que esta bien, sale del jacuzzi y dura ocho minutos mas hablando con ella.

Casandro llega a su casa emocionado, busca a su madre y le dice que pida dos jumbos al colmado, que esa noche se va a celebrar. Casandro se bebe con su madre la primera cervecita. Dulce cierra el teléfono. Casandro mira su reloj y ve que es todavía temprano. Dulce sale de jacuzzi con Werner y lo invita a subir a la habitación de las fechorías. Casandro recuerda que tiene que hacer algo pero no sabe qué es. Dulce se recuesta en la cama. Casandro toma su celular y comienza a ver su agenda porque sabe que tiene que hacer una llamada, pero no recuerda a quién es. Dulce se quita la parte de arriba de su traje de baño, deja ver sus encantos artificiales, Werner se emociona, mucho. Casandro pasa por la letra D, Dario, Dilia, Doris, Dulce, y recuerda entusiasmado que tiene que llamar a la china. Dulce se relaja y le dice a Werner que haga con ella lo que quiera. Casandro marca el teléfono. Dulce escucha su celular sonar, pero Werner lo toma otra vez y lo apaga. Casandro le deja un mensaje de voz. Dulce vuelve y lo prende y le dice a Werner que esta esperando una llamada importante de su madre.

Dulce se acuesta otra vez y cuando Werner comienza con los preliminares, escucha el tono de su teléfono de mensaje de voz. Dulce marca el correo de voz mientras Werner no se detiene e intenta quitarle la parte de abajo de su bikini. Ella escucha el mensaje de Casandro, que le dice que necesita verla, que lo tiene todo claro y es con ella que quiere estar. Dulce empuja fuertemente a Werner, quien cayo de espalda en el piso y bajó rápidamente a la primera planta, con los senos afuera, brincando de alegría y abrazando a todos menos a Lucio, que todavía estaba afuera. Dulce le devolvió la llamada a Casandro y le dijo que estaba en Romana, pero que mañana a primera hora se encontrarían donde fuera, que la llamara después de las 9:00. Casandro feliz, mandó a pedir una caja de cerveza al colmado de Figueroa, llamo a El Yofre, a Kike y a Rodrigo y le dijo a su madre que hiciera un cocinao de locrio con salami, porque por primera vez en mucho tiempo, tenía dinero y mujer, algo que lo llenaba de felicidad.