lunes, 15 de junio de 2009

Casandro y el fin del manifiesto desastre

Casandro fue a visitar al Yofre a la cárcel, lo revisaron y manosearon hasta la incomodidad en la puerta de entrada. Hasta le pidieron que se desvistiera, a lo que se negó al punto de armar un lío que casi no lo dejan entrar al recinto penitenciario. Sorprendido quedó al ver todas las comodidades que tenía su amigo en la celda, televisión plasma, blu-ray, parábola, blackberry, lavadora, secadora, estufa, eléctrica, nevera ejecutiva, un porta botellón doble, inodoro con sensor de descarga, alfombra roja para recibir a los invitados y un calendario de Fefita la Grande autografiado. Yofre lo recibió con un fuerte abrazo e inmediatamente le contó cómo fue que sucedió todo lo concerniente a su apresamiento, una oscura y calurosa noche cuando lo traicionó su contacto en la Marina de Guerra. Le dijo que no le tuviera odio a Tomás Nicolás por no estar preso con él, porque ya él estaban haciendo unos “tramites” para poder sacarlo. Casandro le dijo que contara con él para todo y en todo momento, que los verdaderos amigos están en las buenas y en las malas.

Casandro le comentaba a El Yofre de unos planes que tenia para el futuro inmediato. El primero y más importante era el de recuperar a la china Dulce, a lo que el Yofre le dijo que no podía conquistar a nadie si no tenía dinero, ni trabajo, pero que no se preocupara, que le iba a buscar algo en la Ferretería Mi Tierra, que tenía en el sector de El Olimpo de Herrera, gracias al fruto de su arduo trabajo. Luego de 2 llamadas telefónicas El Yofre le dijo a Casandro que se presentara a las 8:00am en la ferretería y preguntara por Don Cucuso, que lo iba a recibir. Casandro le dio las gracias. Con esto le había resuelto un gran problema, que era su plan numero 2, poner un negocio de quipes ambulante, que recorriera el barrio con una bocina similar a la de los plataneros.

Hablaron de todo un poco, de la boda de la china, de su viaje a Puerto Plata, de Edeliz y Margarita Bohemia y de la renovada Yanilca. Recordaron los viejos tiempos de andanzas y bacilones y de las mujeres que los pulian.

Luego de una amena visita, justo antes de Casandro irse, El Yofre le dió un teléfono celular de la flota de la cárcel de Najayo, pagada por la dirección de prisiones, para que siempre estuvieran comunicados. Le dijo también que lo llamara después de visitar a Don Cucuso, a ver cómo le había ido. Casandro nuevamente muy agradecido se despidió y se retiró de la cárcel. El Yofre le ofreció llevarlo con su chofer en una de sus yipetas a lo que Casandro no se negó. Así llegó a Las Caobas, donde le pidió al chofer que lo dejara en el colmado, pero no sin antes prender una sirena de la policía para asustar a los tigueres del barrio.

Luego e un par de frías se fue a su casa para prepararse para la entrevista de la mañana. Sacó su traje para desempolvarlo y lustró sus mocasines negros. Leyó un par de folletos de cómo comportarse en una entrevista laboral y un panfleto de etiqueta y protocolo. Decidió acostarse a las 9:00pm para poder levantarse temprano con todos los ánimos y así sorprender a Don Cucuso y quedarse con el trabajo. Antes de dormir, su madre le preparó unos espaguetis en salsa blanca y un pudín de ciruelas y chocolate.

En mitad de la noche, Casandro sintió una extraña sensación dentro de su ser, entendía que eran los nervios de la entrevista, pero el mal olor que salía de sus sábanas lo delataba. Resolvió sus problemas en el baño del pasillo, pero no sin antes dejar inundada toda la casa. Su madre salió azorada con un pote de “mistolín” lo que hizo empeorar la situación con la mezcla de aromas. La madre de Casandro lo obligó a dormir en el patio para que se “airara” la casa. Casandro fue un total de 5 veces en la noche al inodoro y otras 2 en el patio, ya que no le daba tiempo de entrar a la casa.

Como casi no durmió, a las 6.30 estaba listo, bañado, cambiado y deshidratado, por lo que decidió parase en el colmado, a beberse un jugo de naranja y a comerse un biscochito de piña. Como la ferretería no era lejos de su casa, se quedó un rato cherchando con los viejos del colmado y haciendo hora. Fue cuando el biscocho de piña le declaró la guerra a los espaguetis en la barriga de Casandro.

Figueroa, el colmadero, le dijo que lo único que podía ofrecerle era la parte de atrás del colmado, donde tenían un baño improvisado, o sea, aplastarse en la batea. Mientras estaba en la batea, como a eso de las 7:35am, recibió una extraña y sorpresiva llamada, la cual no pudo tomar al no poder sacarse el teléfono de los bolsillos. Cuando terminó Casandro, sudado y con cañera de hacer equilibrio, vió la llamada perdida de Jhonaica.

Casandro hizo caso omiso a la llamada, cuando terminó, cogió un periodico viejo que estaba tirado en el suelo y se limpió, echó con cautela los desechos sólidos en el patio del vecino de al lado del colmado, lavó la batea y sus manos en el lavadero y se dirigió a la ferretería. Cuando llegó, tuvo que esperar media hora hasta que abrieran. Mientras esperaba, sudaba frío, y otro trueno atravesó su estomago, pero apretó bien y se aguantó. Cuando llegó el primer empleado de la ferretería encontró a Casandro abrazado de un poste de luz con cara de desesperación. Más atrás, llegaba Don Cucuso, quien, sin perder tiempo se dirigió donde Casandro y le preguntó si era él la persona que había enviado El Yofre. Casandro le dijo que si y en seguida Don Cucuso lo hizo pasar a la ferretería, a la oficina del fondo, muy flamante, con todos los lujos, no exactamente el tipo de oficina que tendría una ferretería de ese sector. Casandro le entregó su currículo a Casandro, pero este dijo que no hacía falta y lo tiró al zafacón. Don Cucuso en seguida llamó a todos los empleados y les presentó a Casandro como el nuevo administrador de la ferretería, enviado especialmente por el excelentísimo señor don El Yofre. Don Cucuso era la persona que El Yofre había dejado a cargo del negocio hasta encontrar a alguien capacitado. La primera orden de Casandro fue que lo dejaran solo y así pudo entrar al baño privado de la gerencia general. ¡Que alivio!

Casandro llamó a El Yofre desde su flota de la cárcel y le preguntó que si era una cámara oculta o alguna broma que le estaba jugando, pero El Yofre le dijo que no, que necesitaba a alguien de confianza al frente de ese negocio.

Casandro le devolvió la llamada a Jhonaica, lleno de orgullo y satisfacción por su nuevo empleo, con aire de magnate y de indiferencia hacia Jhonaica. Ella trataba de convencerlo para que se pudieran ver, pero él, no siendo tonto, recordaba que la había dejado botada en Boca Chica y que ella lo único que quería era un poco de venganza.

Así pasaron varios días, entre administrar la ferretería, acostumbrarse a la buena vida del dinero y las llamadas continuas de Jhonaica. Cada vez que Casandro le decía que no, ella se emperraba más por verlo y pasaba de venganza a obsesión. Su maquiavélica mente planeaba sin cesar cual sería su próximo paso, pero nada le cuadraba. En cuestión de días, Casandro le tomó el piso a la venta de artículos ferreteros y el negocio iba en ascenso. Por fin sentía que las cosas iban cambiando, comenzó a salir con la hija de Don Cucuso y era supuestamente feliz, pero no olvidaba a la china Dulce. En ocasiones le mandaba correos electrónicos pero ella no le devolvía, la llamaba al celular pero ella no lo tomaba. Un día cualquiera, ella le devolvió un mail diciéndole que estaba en el extranjero, que cuando regresara lo quería ver, pero que no fuera haciéndose ninguna idea extraña en su cabeza.

Ese mismo día, casi a la hora de cerrar la ferretería, Jhonaica, que consiguió la dirección del lugar donde laboraba Casandro, se apareció sorpresivamente, cuando Casandro atendía a un importante cliente en el mostrador. Estaban presentes Don Cucuso y su hija, que había llegado a buscar a su padre.

Fue en ese momento que llegó Jhonaica, con un niño en sus brazos, reprochándole a Casandro de que no quería reconocer a su hijo ni aceptar su matrimonio. Casandro se quedó sin palabras, con la boca abierta y la hija de Don Cucuso rompió en lagrimas al no creer lo que estaba sucediendo.

1 comentario:

Pame dijo...

jajajajaajajajajaj Esta buenisimo :)